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Rompiendo barreras en San Andrés
TRIBUNA
 Eloína
Terrón Bañuelos

LA accesibilidad afecta a una población heterogénea de
nuestro municipio: personas con diversidad psíquica, visual,
auditiva o del habla, además de las que tienen su movilidad
reducida (personas mayores, mujeres embarazadas, etc). No es
una cuestión sólo de sensibilidad sino del cumplimiento de
la normativa que favorezca la igualdad de oportunidades de
las personas con dificultades, en materia de salud,
educación, ocio, integración laboral, servicios sociales,
accesibilidad, participación, etc. La imposibilidad de
acceso supone que estas personas carecen de la plenitud de
ciudadanía porque les están vedados determinados espacios
públicos.
Un claro ejemplo de lo que tenemos que cambiar son las
aceras de algunas de las calles de nuestro municipio.
Algunas de las aceras son a penas un poco más anchas que una
raya del paso de cebra. Además, continuamente los coches
invaden estas minúsculas aceras aparcando e impidiendo su
uso. Por eso las personas viandantes, especialmente cuando
van en silla de ruedas o empujando un carrito de bebés,
acaban circulando por mitad de la calzada, con el peligro
que conlleva eso, máxime en zonas como Pinilla donde buena
parte de la población es mayor y ya no tiene los suficientes
reflejos para tener que estar esquivando los coches. Incluso
en calles con una alta densidad de tráfico, como el desvío
de la Avenida de San Andrés hacia Villabalter, las aceras no
permiten más que el paso en «fila india» y aún así con
dificultad. Esto no es casualidad, es el resultado
inexorable de dar prioridad a los coches... o sea, a quienes
los conducen. En el otro extremo, hay personas que están
condenadas a no salir de su casa, porque el bordillo de la
acera resulta ser una barrera infranqueable. Las barreras
arquitectónicas existen porque alguien las ha levantado. Sin
embargo, en los centros comerciales no hay coches, ni
bordillos, y por eso son muy transitables para los peatones.
Es decir, cuando se pretende intencionalmente que no haya
barreras, no las hay.
¿Qué pasaría si viviéramos dentro de un supermercado? Sería
la mar de práctico. Nos agenciamos un carrito, hacemos la
compra, la traemos a casa, dejamos el carrito, recuperamos
la moneda y ya está. Podemos ir a pie a todas partes, y
mover bultos de bastante peso y volumen sin ayuda de nadie.
Esto se puede hacer convirtiendo en zonas peatonales una
parte creciente del suelo urbano. Podemos repensar las
calles, suprimir escalones y desniveles, poner barandillas
por todas partes, etcétera. También podemos hacerlas
porticadas, o cubrirlas a trechos, de tal modo que los
voladizos de las casas nos den sombra en verano y abrigo en
invierno. La idea es poder ir a todas partes con el carrito
del supermercado, con la silla de ruedas o con el coche del
bebé, aunque haga calor, o frío, o llueva.
La propuesta programática de IU-Los Verdes en San Andrés del
Rabanedo es integral, pensando sobre todo en las necesidades
del colectivo con movilidad reducida o con mayor diversidad
funcional y se incorporaría a toda la gestión de las
concejalías del ayuntamiento. Por eso no queremos sólo que
se desarrolle y aplique efectivamente la legislación estatal
y autonómica vigente (la Constitución, en sus arts. 9.2, 47
y 49 y la LISMI, encomiendan a los poderes públicos el deber
de facilitar la accesibilidad al medio de todos la
ciudadanía, con especial atención a las personas con
diversidad física, sensorial o psíquica), sino que
pretendemos ir más allá creando un Consejo Municipal sobre
Movilidad y Barreras, donde se consensuará con los sectores
afectados la política municipal de eliminación de barreras y
de movilidad, realizando un seguimiento permanente de la
aplicación efectiva de todas las políticas relativas a
lograr la plena igualdad de acceso y movilidad de aquellas
personas con mayor dificultad.
Hoy abundan posibilidades técnicas para brindar soluciones
hasta hace pocos años impensables y, en todo caso, hay
muchas instalaciones modernas o en vías de construcción que
pueden resultar accesibles con sólo pensar en ello a la hora
de su proyecto y diseño. Se trata, en definitiva, de que
existan itinerarios accesibles en nuestro municipio, de
acuerdo con la normativa vigente, que permitan a la
población de San Andrés desplazarse autónomamente y con
seguridad y poder utilizar, así mismo, todos los espacios,
edificios y servicios públicos, que también serán adaptados.
Para ello, es necesario aprobar un Plan Municipal de
Accesibilidad y Eliminación de Barreras Arquitectónicas y
una Ordenanza que lo regule, tal y como establece la Ley de
Accesibilidad y Supresión de Barreras de Castilla y León y
el Reglamento que la desarrolla. Según esta normativa el
Ayuntamiento debía establecer, con fecha tope en el 4 de
diciembre de 2003, un Plan de adaptación y supresión de
barreras en el municipio. El cumplimiento de esta normativa
permitirá coordinar la acción necesaria que sobre
accesibilidad corresponde a diferentes áreas del
Ayuntamiento (Servicios Sociales y Bienestar Social, Tráfico
y Medio Ambiente).
Las primeras y más urgentes actuaciones de accesibilidad que
habría que acometer en nuestro municipio en el ámbito
arquitectónico y urbanístico: el dimensionamiento de los
espacios públicos para que reúna las condiciones mínimas
para personas con movilidad reducida (p.e. en sillas de
rueda); priorizar el desplazamiento de las persona movilidad
reducida por la vía pública liberando la acera de elementos
del mobiliario urbano; completar elementos de urbanización
accesibles que aún faltan en nuestro municipio: pavimento
antideslizante, vados, pasos de peatones, escaleras, rampas,
ascensor, mobiliario urbano, servicios higiénicos. En el
terreno del transporte público: dotar de suficientes
autobuses de piso bajo y taxis adaptados a nuestro
municipio; información auditiva y visual de las paradas y
estaciones del recorrido. En lo referente a la accesibilidad
de información y señalización de los edificios públicos:
accesibilidad a edificios públicos y de concurrencia pública
que aún faltan: megafonía, señalización complementada con
sistema táctil o sonoro, con caracteres de gran tamaño y
colores contrastados; sistemas de aviso y alarma sonora
complementados con impactos visuales y una clara
señalización e información escrita.
En este sentido, y sin olvidar de avances innegables en esta
materia, es urgente pasar de los discursos a las prácticas y
llevar a cabo una política efectiva de supresión de barreras
y un replanteamiento efectivo del concepto de movilidad
sostenible en nuestro municipio de San Andrés. |