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Resumen:
Un asesinato múltiple perpetrado por un alumno en una
escuela. Este es el punto de partida. A partir de ese
momento el joven
Vernon tiene que demostrar que él no tuvo nada que ver
con la matanza, a pesar de ser el mejor amigo del asesino.
Algo que resulta imposible cuando tienes delante una
sociedad que tiene la necesidad de castigar a alguien (el
asesino está muerto). El protagonista es Vernon, un joven de
15 años cuya vida se verá alterada al verse implicado en la
matanza que se produce en su instituto de una pequeña ciudad
texana que se verá invadida por el circo de los medios de
comunicación y él se verá acusado de tan horrible crimen
(junto a su amigo, verdadero culpable). Con manipulaciones
interesadas, Vernon se convertirá en el objetivo de la
furibunda población de Martirio lo que, tras una
serie de acontecimientos delirantes, motivará al
protagonista a partir hacia México. Todo escrito en primera
persona por
Vernon, un adolescente cabroncete que nos explica la
locura que le envuelve, con lenguaje canalla y mucho
cinismo.
Análisis: Vernon Dios Little es una sátira
de la sociedad estadounidense, una comedia negra sobre las
consecuencias del "brutal racionalismo económico".
Premio Booker 2003 Vernon Dios Little es una novela
auténticamente personal y diferente que hurga en los
entresijos menos complacientes de la sociedad y de lo que se
ha venido a denominar conciencia colectiva. Con una
sátira inteligente que en ocasiones nos dejará la sonrisa
helada, el lector se verá sacudido por momentos de
desorientación y por otros de hilaridad
incontenible. Crítica, ironía e inteligencia son los
ingredientes de esta novela que rompe moldes como los hizo
la conjura de los necios de John Kennedy Toole.
Cámaras de televisión filman el corredor de la muerte de un
penal estadounidense. Al estilo del gran hermano, la
audiencia decide con su voto el candidato de la próxima
ejecución. Este juego tan espeluznante forma parte del
engranaje social creado por DBC Pierre en torno a un
adolescente de 15 años acusado de rociar con balas a sus
compañeros de colegio. Vernon Dios Little, título de
la novela, se alzó este invierno con el Premio Booker y a su
autor se le reconoce como uno de los talentos más originales
de los últimos años.
"La novela surgió en un momento en que todo me parecía
ridículo. Acababa de ver imágenes en televisión de una
matanza en una escuela, que interpreté como icono muy triste
de la nueva cultura. Es la cultura que nos llega de Estados
Unidos, basada en el racionalismo económico. Estamos bajo el
control del mercado de promesas, supeditados a presiones
extremas, y ese incidente escolar de 1999 me pareció una
evidencia clara del sobrecalentamiento de la burbuja
cultural", explica el autor.
Al protagonista, Vernon Little, le cuesta entender el mundo
que le rodea. Se ha convertido en el chivo expiatorio de la
chusma de Martirio, un pueblo ficticio de Tejas, de los
medios de comunicación y del resto de la nación. Es un
objetivo perfecto, un perdedor que desconfía de los adultos
y que elaborará un rosario de mentiras para escapar del
cerco social y mediático. "El sabor de líos, de fracaso y de
fortuna que impregna a Vernon viene de mi propia
experiencia. Empecé a escribir el libro con mucha energía
autobiográfica y tuve que dar marcha atrás para dejar libre
al personaje. Pude entonces aprovechar esa energía sin tener
que escribir mi biografía, que resultaría más colorida
incluso. Eso lo guardo para cuando sea más viejo, para mis
memorias", dice.
DBC
corresponde a las siglas de dirty but clean (sucio pero
limpio), que aluden al turbio pasado y posterior
regeneración del último premio Booker. Bajo el seudónimo
Pierre se esconde Peter Finlay, nacido hace 42 años en
Australia, criado en México y residente en la actualidad
en Irlanda. Para mayor despiste, firma algunos
ejemplares de su ópera prima con la letra M, por
Mitterand, un apodo que se ganó jugando al póquer.
"Solía jugar borracho y arrastraba las palabras de tal
forma que cuando preguntaba si era mi turno sonaba en
inglés algo parecido a mitterand", recuerda. "Empecé a escribir, con 38 años,
porque era el único instrumento que tenía entonces a mi
alcance. Era lo único que podía hacer solo y sin ayuda".
Antes de esbozar el primer retrato de Vernon, su creador
había perdido la autoestima y dejado a un reguero de
amigos en la cuneta. Enfiló la cuesta abajo con 16 años
cuando a su padre, un científico australiano instalado
con su familia en México, le diagnosticaron un cáncer
terminal. En menos de tres años, Pierre se hundió en el
lodo con una afición galopante a la cocaína y deudas
millonarias. "Mi padre era el centro de nuestro universo
y, con su muerte, mi vida se quebró en fragmentos. Tardé
más de una década en agarrarme de nuevo a la onda
verdadera de la vida. Básicamente tuve que aprenderlo
todo", admite.
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