IZQUIERDA UNIDA DE SAN ANDRÉS DEL RABANEDO (LEÓN)

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Un día perfecto

Melania G. Mazzuco

Barcelona, Anagrama, 2008. 440 páginas

 

Resumen: Roma, una noche de mayo. La policía está a punto de irrumpir en un apartamento: se han escuchado disparos. Quizá sea una falsa alarma, o se acabe de consumar un crimen atroz. Un flashback de veinticuatro horas y un nutrido grupo de personajes nos hacen partícipes de un día lleno de acontecimientos. Camilla cumple siete años, Zero hace estallar su primera bomba, Emma pierde su trabajo, Elio pronuncia un discurso equivocado en un mitin electoral, Valentina se hace un piercing en el ombligo, Maja encuentra la casa de sus sueños, Sasha celebra el décimo aniversario con su amante, Antonio acosa y persigue a su exesposa por última vez y carga su pistola con siete balas. Mientras sus caminos se entrecruzan, sus vidas parecen destinadas a estallar en mil pedazos. Pero un mínimo gesto podría desviar el sentido de la trama y cambiar el final.


Análisis: Una novela perfecta. De lo mejor que he leído en literatura italiana. Esta bella novela está estructurada en veinticuatro capítulos, uno para cada hora, 24 horas de un día a través del cual se forjarán los destinos de todos los personajes. Como en una novela coral, vemos cómo se desarrollan las vidas y como se cruzan entre ellos, como buscan sus deseos y sus destinos (si es que no es lo mismo). Vemos cómo, hora a hora, va evolucionando cada historia hasta la explosión final. Está magníficamente construida.

Al principio parece una novela coral, aunque conforme se avanza, la trama se va centrando en la historia de una familia: un policía, enloquecido, Buonocore, su mujer, Emma, y sus hijos, Valentina y Kevin. Y nos cuenta también la historia de todos los personajes que pululan a su alrededor: los amigos/enemigos de Kevin, en el colegio, el político para quien trabaja a quien guarda las espaldas Buonocore, Elio, junto a su mujer, Maja, la hija de ambos, Camilla y el hijo del político, Aris. Efectivamente, Buonocore y Emma, descritos de una manera maravillosa, son el centro de otras historias relacionados con ellos: Valentina, la hija mayor se hace un piercing, en busca de su identidad, enfadada con su madre, a la que culpa de la separación. Kevin, el hijo pequeño, con un ojo vago tapado por un esparadrapo, sufre el acoso de sus compañeros de colegio y es ayudado por Camilla, la hija del político al que guarda las espaldas su padre, y le invita a su fiesta de cumpleaños, mientras Maja, su madre, se debate entre el deseo que siente por Aris, el hijo de su marido, un antisistema que juguetea con el terrorismo, y el aburrimiento de su vida de rica, o el propio político, Elio, que es defenestrado por el presidente; el profesor gay de ésta con un amor al que nunca llega el día de separarse de su propia mujer... Un día apasionante.. Fresco social rico en ironía y piedad pero también una historia de amor y desencanto y, sobre todo, la anatomía de una familia marcada por la violencia de género y una sociedad asediada por la cosmovisión patriarcal berlusconiana.

Un día perfecto recorre un día de este siglo, hora por hora, de unos personajes que pertenecen a dos familias italianas completamente opuestas, la de Emma Tempesta y Antonio Buonocore (que en italiano significa “buen corazón”), y la de Maja y Elio Fioravanti (“bien avanzado”) para quién Antonio trabaja de guardaespaldas. La novela empieza por la última hora de ese extraño día que dará la muerte o la vida a cada uno de ellos, unos personajes cuya psicología retorcida e insospechada nos muestra el narrador con una maestría. A través de sus apasionantes personajes, Un día perfecto consigue describir el alma de una época, la nuestra, y representar las clases sociales y las generaciones gracias al cruce de los destinos de estas dos familias contradictorias. Ninguno de ellos llega a ser un personaje principal, salvo quizá la narradora omnisciente, que lo sabe y lo controla todo, hasta la información que va filtrando al lector. Toda la narración se sitúa en Roma, ciudad cargada de cultura, caótica y acogedora, fiel a sus habitantes -la ciudad de la propia autora-. En Un día perfecto, se eleva hasta el grado de metáfora de la vida como la propia novela y se define con estos términos: “Roma, crecida sobre sí misma como un organismo viviente -un animal en su piel, en sus huesos. Cada una de las cosas construida sobre otra, el presente sobre el pasado, y el futuro sobre el presente. Hasta formar un conglomerado inextricable. Pero la mayor parte de Roma permanece escondida en las profundidades subterráneas (...) Cuánto amo a mi ciudad -simple y secreta, violada e intacta (p. 264-265)”.

En algún momento u otro de la tragedia, todos sus personajes creen estar a punto de llegar a lo más alto, a la felicidad. Antes de la caída, parece posible levantar el vuelo, reconducir la situación y corregir los errores. Y, mientras los lectores asistimos al último destello de esperanza de los desesperanzados y desheredados mucho tiempo atrás, mientras esos perdedores paladean la dulzura del espejismo de la dicha posible, ese gusto en la boca se nos vuelve amargo, porque algo en las palabras de Mazzucco nos ha avanzado que no hay posibilidad de éxito. Tal vez sea en esa sensación de encierro donde reside la grandeza de la narrativa sin límites de Mazzucco, en la recreación de cuanto de ilusorio tiene la existencia. Sí, parece decir, es cierto que no va a haber salida, pero eso no nos exime de la obligación de existir.

Mazzucco ha abordado magistralmente una de las principales lacras sociales de hoy, la violencia de género. Tanto desde el punto de vista de la víctima, como del propio maltratador. esta novela te mete de lleno en la cabeza del maltratador, en primera persona, y hay que parpadear, y respirar muy profundamente para escapar, y ser capaz de seguir leyendo. Buonocore está separado de Emma, a la que ha maltratado sistemáticamente, hasta que ésta se ha marchado, junto a sus dos hijos, a casa de su madre. Está obsesionado con ella. Emma lucha por olvidarse de él mientras mal vive en una casa pequeña, decidida a volver a empezar, después de todo. Pero aun siendo uno de los temas principales, lo es en cuanto una manifestación más de la violencia, porque hay otras muchas: la de los niños en el colegio, la de un sistema capitalista que parece haber perdido todo pudor ante el sufrimiento de amplias capas sociales, la de una estructura política cínica y sin escrúpulos a la hora de manipular por igual a votantes y candidatos, y, sobre todas, la que nos infringimos a nosotros mismos con nuestras decisiones erróneas.

Historias que van creciendo, que van tomando forma y que terminan convergiendo. Pero lo más interesante de esta novela no es tanto el argumento como los sentimientos, la profundidad con la que analiza a cada uno de los personajes. Desde esa noche en la que descubrimos al policía vigilando la ventana de su mujer, la autora se empeña en explicar, radiografiar, penetrar en los sentimientos de cada uno, para que los entendamos, para que sepamos por qué hacen lo que hacen, sienten lo que sienten, reaccionan como reaccionan. Es una novela extraordinaria, profunda, bien escrita, con una estructura brillante, con unos personajes reconocibles, cercanos. La escena final, la última hora, es de esas que cuesta olvidar. Es durísima, precisa, escalofriante. Un día perfecto es por tanto una novela que hay que leer. Apasionante. Bella. Delirante. Absorbente.

Melania G. Mazzuco

Melania Mazzucco (Roma, 1966). Se licenció en la Universidad de Estudios de Roma La Sapienza, especializándose en cine en el Centro Sperimentale de Roma. En la actualidad se dedica a escribir novelas y guiones cinematográficos, teatrales y radiofónicos. Entre sus trabajos para la radio destacan "La vita assesina" (1997) y "Dhulan" (2001), con el que ganó el premio Italia al mejor producto radiofónico europeo del año. También escribe artículos y reportajes de viajes para distintos periódicos italianos.Saltó a la fama con Vita, (Premio Strega), la espléndida novela sobre dos niños que emigraron de Italia a EE.UU a principios del siglo XX. En Ella, tan amada (Premios Napoli y Vittorini, 2000) centró su investigación en la enigmática escritora Annemarie Schwarzenbach, amiga de los hijos de Thomas Mann, y se adentró en el ambiente cultural de los años 30. Dos novelas históricas, que abarcaban un lapso amplio y se desarrollaban casi completamente fuera de Italia.

 

 

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