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Resumen:
Roma, una noche de mayo. La policía está a punto de irrumpir
en un apartamento: se han escuchado disparos. Quizá sea una
falsa alarma, o se acabe de consumar un crimen atroz. Un
flashback de veinticuatro horas y un nutrido grupo de
personajes nos hacen partícipes de un día lleno de
acontecimientos. Camilla cumple siete años, Zero hace
estallar su primera bomba, Emma pierde su trabajo, Elio
pronuncia un discurso equivocado en un mitin electoral,
Valentina se hace un piercing en el ombligo, Maja encuentra
la casa de sus sueños, Sasha celebra el décimo aniversario
con su amante, Antonio acosa y persigue a su exesposa por
última vez y carga su pistola con siete balas. Mientras sus
caminos se entrecruzan, sus vidas parecen destinadas a
estallar en mil pedazos. Pero un mínimo gesto podría desviar
el sentido de la trama y cambiar el final.
Análisis: Una novela perfecta. De lo mejor que he
leído en literatura italiana. Esta
bella novela está estructurada en veinticuatro
capítulos, uno para cada hora, 24 horas de un día a través
del cual se forjarán los destinos de todos los personajes.
Como en una novela coral, vemos cómo se desarrollan las
vidas y como se cruzan entre ellos, como buscan sus deseos y
sus destinos (si es que no es lo mismo). Vemos cómo, hora a
hora, va evolucionando cada historia hasta la explosión
final. Está magníficamente construida.
Al principio parece una novela coral, aunque conforme se
avanza, la trama se va centrando en la historia de una
familia: un policía, enloquecido, Buonocore, su mujer, Emma,
y sus hijos, Valentina y Kevin. Y nos cuenta también la
historia de todos los personajes que pululan a su alrededor:
los amigos/enemigos de Kevin, en el colegio, el político
para quien trabaja a quien guarda las espaldas Buonocore,
Elio, junto a su mujer, Maja, la hija de ambos, Camilla y el
hijo del político, Aris. Efectivamente, Buonocore y Emma,
descritos de una manera maravillosa, son el centro de otras
historias relacionados con ellos: Valentina, la hija mayor
se hace un piercing, en busca de su identidad, enfadada con
su madre, a la que culpa de la separación. Kevin, el hijo
pequeño, con un ojo vago tapado por un esparadrapo, sufre el
acoso de sus compañeros de colegio y es ayudado por Camilla,
la hija del político al que guarda las espaldas su padre, y
le invita a su fiesta de cumpleaños, mientras Maja, su
madre, se debate entre el deseo que siente por Aris, el hijo
de su marido, un antisistema que juguetea con el terrorismo,
y el aburrimiento de su vida de rica, o el propio político,
Elio, que es defenestrado por el presidente; el profesor gay
de ésta con un amor al que nunca llega el día de separarse
de su propia mujer... Un día apasionante.. Fresco social
rico en ironía y piedad pero también una historia de amor y
desencanto y, sobre todo, la anatomía de una familia marcada
por la violencia de género y una sociedad asediada por la
cosmovisión patriarcal berlusconiana.
Un día perfecto recorre un día de este siglo, hora
por hora, de unos personajes que pertenecen a dos familias
italianas completamente opuestas, la de Emma Tempesta y
Antonio Buonocore (que en italiano significa “buen
corazón”), y la de Maja y Elio Fioravanti (“bien avanzado”)
para quién Antonio trabaja de guardaespaldas. La novela
empieza por la última hora de ese extraño día que dará la
muerte o la vida a cada uno de ellos, unos personajes cuya
psicología retorcida e insospechada nos muestra el narrador
con una maestría. A través de sus apasionantes personajes,
Un día perfecto consigue describir el alma de una
época, la nuestra, y representar las clases sociales y las
generaciones gracias al cruce de los destinos de estas dos
familias contradictorias. Ninguno de ellos llega a ser un
personaje principal, salvo quizá la narradora omnisciente,
que lo sabe y lo controla todo, hasta la información que va
filtrando al lector. Toda la narración se sitúa en Roma,
ciudad cargada de cultura, caótica y acogedora, fiel a sus
habitantes -la ciudad de la propia autora-. En Un día
perfecto, se eleva hasta el grado de metáfora de la
vida como la propia novela y se define con estos términos:
“Roma, crecida sobre sí misma como un organismo viviente -un
animal en su piel, en sus huesos. Cada una de las cosas
construida sobre otra, el presente sobre el pasado, y el
futuro sobre el presente. Hasta formar un conglomerado
inextricable. Pero la mayor parte de Roma permanece
escondida en las profundidades subterráneas (...) Cuánto amo
a mi ciudad -simple y secreta, violada e intacta (p.
264-265)”.
En algún momento u otro de la tragedia, todos sus personajes
creen estar a punto de llegar a lo más alto, a la felicidad.
Antes de la caída, parece posible levantar el vuelo,
reconducir la situación y corregir los errores. Y, mientras
los lectores asistimos al último destello de esperanza de
los desesperanzados y desheredados mucho tiempo atrás,
mientras esos perdedores paladean la dulzura del espejismo
de la dicha posible, ese gusto en la boca se nos vuelve
amargo, porque algo en las palabras de Mazzucco nos ha
avanzado que no hay posibilidad de éxito. Tal vez sea en esa
sensación de encierro donde reside la grandeza de la
narrativa sin límites de Mazzucco, en la recreación de
cuanto de ilusorio tiene la existencia. Sí, parece decir, es
cierto que no va a haber salida, pero eso no nos exime de la
obligación de existir.
Mazzucco ha abordado magistralmente una de las
principales lacras sociales de hoy, la violencia de género.
Tanto desde el punto de vista de la víctima, como del propio
maltratador. esta novela te mete de lleno en la cabeza
del maltratador, en primera persona, y hay que parpadear, y
respirar muy profundamente para escapar, y ser capaz de
seguir leyendo. Buonocore está separado de Emma, a la que ha
maltratado sistemáticamente, hasta que ésta se ha marchado,
junto a sus dos hijos, a casa de su madre. Está obsesionado
con ella. Emma lucha por olvidarse de él mientras mal vive
en una casa pequeña, decidida a volver a empezar, después de
todo. Pero aun siendo uno de los temas principales, lo es en
cuanto una manifestación más de la violencia, porque hay
otras muchas: la de los niños en el colegio, la de un
sistema capitalista que parece haber perdido todo pudor ante
el sufrimiento de amplias capas sociales, la de una
estructura política cínica y sin escrúpulos a la hora de
manipular por igual a votantes y candidatos, y, sobre todas,
la que nos infringimos a nosotros mismos con nuestras
decisiones erróneas.
Historias que van creciendo, que van tomando forma y que
terminan convergiendo. Pero lo más interesante de esta
novela no es tanto el argumento como los sentimientos, la
profundidad con la que analiza a cada uno de los personajes.
Desde esa noche en la que descubrimos al policía vigilando
la ventana de su mujer, la autora se empeña en explicar,
radiografiar, penetrar en los sentimientos de cada uno, para
que los entendamos, para que sepamos por qué hacen lo que
hacen, sienten lo que sienten, reaccionan como reaccionan.
Es una novela extraordinaria, profunda, bien escrita, con
una estructura brillante, con unos personajes reconocibles,
cercanos.
La escena final, la última hora, es de esas que
cuesta olvidar. Es durísima, precisa, escalofriante.
Un día perfecto es por tanto una novela que hay que
leer. Apasionante. Bella. Delirante. Absorbente.
Melania Mazzucco (Roma, 1966). Se licenció en la
Universidad de Estudios de Roma La Sapienza,
especializándose en cine en el Centro Sperimentale de
Roma. En la actualidad se dedica a escribir novelas y
guiones cinematográficos, teatrales y radiofónicos.
Entre sus trabajos para la radio destacan "La vita
assesina" (1997) y "Dhulan" (2001), con el que ganó el
premio Italia al mejor producto radiofónico europeo del
año. También escribe artículos y reportajes de viajes
para distintos periódicos italianos.Saltó a la fama con
Vita, (Premio Strega), la espléndida novela
sobre dos niños que emigraron de Italia a EE.UU a
principios del siglo XX. En Ella, tan amada
(Premios Napoli y Vittorini, 2000) centró su
investigación en la enigmática escritora Annemarie
Schwarzenbach, amiga de los hijos de Thomas Mann, y se
adentró en el ambiente cultural de los años 30. Dos
novelas históricas, que abarcaban un lapso amplio y se
desarrollaban casi completamente fuera de Italia.
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