|
Resumen:
Durante la Guerra conocida como de la Tribulación, la
energía mágica fue destruida. Antiguos Dioses, videntes
duendes, Hadas, todo cuanto tuviera que ver con la magia
quedó aniquilado. Y el Orden se hizo con el mundo. Han
pasado 500 años desde entonces y de nuevo, los trasgos
merodean por los sótanos. El fuego está esperando durmiendo
para regresar tal vez... en Forma de Niña una niña que lleva
marcada una runa en la palma de la mano. Ella es Maddy Smith,
que nació con una marca en la mano del color del óxido.
Tenía forma de runa.
Para la gente de su aldea, una marca de runa es una marca de
«Ruina». Un símbolo de los viejos dioses, una señal de
magia. Y eso, como todo el mundo sabe, conduce al caos.
Es peligroso.
Pero Maddy disfruta con la magia, aunque sólo sea para tener
bajo control a los trasgos. Ahora, su mejor amigo y maestro,
el Tuerto, ha regresado, y necesita que Maddy baje al
Trasmundo para recuperar una valiosa reliquia de la Era
Antigua. Si no, podría ser el fin. El Fin del Mundo, de
nuevo...
Análisis: En este cuento mágico llamado Runas tiene
una importancia básica la mitología nórdica (sus dioses, sus
leyendas, sus historias mágicas) en el desarrollo argumental
de la narración. Los mitos y leyendas nórdicos están muy
presentes en toda la novela, sobre todo la saga épica de la
batalla de Ragnarok, la cual resulta un elemento básico
dentro de la trama de la novela. Este cuento es conocido
como el Voluspa: un grupo de 34 poemas descubiertos por
primera vez en el siglo XVII aunque se calcula que fueron
escritos aproximadamente cuatro siglos antes. El Voluspa es
también conocido como La Profecía de la Sibila y en este
extenso poema épico se cuenta cómo el mundo fue creado y
cómo pasó del equilibrio al caos. Finalmente, todos los
dioses fueron condenados a morir en la batalla de Ragnarok
lo que significó el final de su reinado en la Tierra.
Cuando Joanne Harris ideó el argumento de Witchlight creó un
universo imaginario, basado en el de esta leyenda nórdica,
escenario que utilizó también como base fundamental en la
nueva versión de la historia y que llamó Runemarks (Runas).
En ambos casos, la acción se sitúa y desarrolla en un mundo
post-Ragnarok, en el cual La Profecía de la Sibila se
considera absolutamente falsa por los creyentes católicos.
En este nuevo universo los dioses han sobrevivido, aunque
sus poderes son muy reducidos, y viven en la Tierra,
mientras mantienen luchas entre ellos e intentan recuperar
su antigua hegemonía.
Habitualmente, los autores de narrativa fantástica inventan
su propio universo imaginario, nunca aparecen los dioses tan
claramente citados como lo hacen en esta novela. Odín o Loki
participan activamente en la trama, son seres humanos y
conviven camuflados o escondidos con el resto de los
terrestres.
Por otro lado, es importante crear un héroe (en esta caso
una heroína) que resulte atractivo al lector, que nos
resulte lo suficientemente interesante como para que nos
apetezca acompañarle en su singladura. En ese sentido,
Joanne Harris presenta a Maddy Smith, una chica que
pertenece claramente al universo de Tim Burton, marginada
por sus vecinos y que no puede controlar del todo su poder,
introvertida, impulsiva y desconfiada.
Es una novela sólo recomendable para los habituales
lectores infantiles y juveniles de este tipo de novelas de
fantasía.
Joanne Harris, de madre francesa y
padre inglés, se ha sentido siempre parte de dos
culturas. Estudió en St. Catherine's College de
Cambridge. Durante su solitaria niñez aprendió a dejar
escapar su imaginación a través de los libros y de las
historias que inventaba. Tras infructuosos intentos de
triunfar como bajista de jazz y contable, decidió seguir
la tradición familiar -su padre, su madre y su abuelo
eran profesores- y dedicarse a la enseñanza. Invierte
buena parte de su tiempo libre en escribir y jugar con
su pequeña hija Anouchka. Su anterior novela,
Chocolate, se convirtió en un fenómeno literario
internacional.
|