IZQUIERDA UNIDA DE SAN ANDRÉS DEL RABANEDO (LEÓN)

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El Padre de Blancanieves

Belén Gopegui

Barcelona: Anagrama, 2007. 337 páginas

 

Resumen: Una profesora de instituto espera en su casa a que el repartidor del supermercado le traiga la compra. El repartidor se retrasa y ella se marcha. Horas después encuentra que le han dejado la compra a unos vecinos y se han estropeado los productos congelados. Llama al supermercado para quejarse. Al día siguiente, la profesora aún no se ha quitado la camiseta de dormir cuando llaman al timbre; es el repartidor del supermercado, un hombre de Ecuador. El hombre le dice que por causa de su llamada telefónica le han despedido. La profesora lamenta el incidente, pero el hombre insiste: ella es responsable de su despido, debe encontrarle otro empleo. A partir de ese momento, la vida de la profesora se ve afectada, y con ella, la vida de su familia. En el cuento tradicional, el padre de Blancanieves está en el castillo, asiste a las maquinaciones de la madrastra pero guarda silencio. ¿Por qué no advertimos que estaba ahí? ¿Existe la clase media o es una ficción hermosa y triste? ¿Puede el padre de Blancanieves llevar su ánimo a la altura de su espíritu?

Análisis: En el cuento tradicional el padre prácticamente desaparece, está elíptico, no interviene en ninguna circunstancia por muy terrible que sea para Blancanieves, que es el personaje más débil, su vida queda bajo el poder y la intención de decidir de la madrastra, el padre, quien tiene el poder en sus manos no lo ejerce, ha abandonado su responsabilidad dejando a la parte más ajena a sí mismo el poder de decidir, tal y como hace la mayoría social en ésta sociedad, que la enajena de sus propios intereses, gente que se quiere creer que lo que ocurre a su alrededor no tiene nada que ver con ella, que se da la vuelta ante los atropellos que lleva a cabo la madrastra de Blancanieves sobre unas partes u otras del conjunto social, que es inactiva ante los atropellos del poderoso capitalista, que vive temerosa o hinchada del individualismo insolidario e irresponsable. ¿Somos la mayoría como el padre de Blancanieves? Una novela coral e —increíblemente— intimista al mismo tiempo, un espectacular fresco de la clase media española, de la clase obrera, de esa socialdemocracia bienpensante que lo entiende todo, que se solidariza con todo, pero que no actúa —no actuamos— frente a nada.

Antes de comenzar la narración encontramos un párrafo de Jacques Lacan y dos preguntas -comprendidas en una declaración sobre lo que ha de saber un futbolista, “para qué juega y para quién juega. Es lo que debe preguntarse y responderse”-

El arranque, además de sencillo, es espectacular: Manuela, una profesora de instituto, está esperando a que le traigan la compra del supermercado, pero tiene que marcharse ante el retraso. Cuando vuelve, han dejado la compra a unos vecinos y unos productos congelados se han estropeado. Llama al supermercado para quejarse. Al día siguiente, el repartidor, ecuatoriano, se presenta en su casa; lo han despedido y dice a Manuela que a partir de entonces es responsabilidad de ella el que él encuentre trabajo y hasta que lo haga, estará siempre presente en su vida.

Alrededor de este hecho, y a partir de él, Gopegui nos introduce en un crisol del Madrid de nuestros días: el núcleo de Manuela, que a raíz de eso entra en una profunda crisis: su marido, Enrique, de 49 años, y sus tres hijos: Susana, de veinte años, que milita en grupos antiglobalización radicales, Marcos, de dieciséis y Rodrigo, de trece, que va a protagonizar un episodio de violencia en el recreo, no por cotidiano, menos tremendo. Alrededor de Susana nos introduce en varios personajes que, de una forma u otra, militan en organizaciones de izquierdas, de vocación ecologista. Y todos ellos, inmersos, como nosotros, en unos tiempos convulsos -aunque no lo parezca- y confusos, donde el dinero, el capital, el poder empresarial y las transacciones económicas son faro y guía no ya de la sociedad, sino del individuo.

Precisamente de esa oposición entre lo individual y colectivo nacen las páginas más brillantes de esta brillante novela. Hay varias, muchas, voces, incluso, en un alarde de valentía y pericia, (que el lector agradece), una voz colectiva que procede de una asamblea que cuenta. Gopegui utiliza su novela para un fin: el de comprender qué está pasando y, claro, qué podría pasar, no desde la utopía o idealismo, sino desde la toma de conciencia y como punto de partida, que es algo que muchas veces se nos olvida: que hay que comenzar y recomenzar varias veces. Porque en El padre de Blancanieves se insta a recuperar los valores de la ciudadanía como estamento fundamental en la construcción de la sociedad y de su propia historia.
 

Belén Gopegui

Novelista y guionista española galardonada por su opera prima La escala de los mapas en 1993. Su tercera obra, La conquista del aire, fue adaptada al cine por Gerardo Herrero. Esta novelista ha sido descrita como la mejor de su generación por Francisco Umbral.

Tras licenciarse en Derecho por la Universidad Autónoma de Madrid inició su carrera profesional colaborando en las secciones literarias de diversos medios de prensa, entre ellos el diario El Sol, para el que realizó entrevistas. En 1993 la editorial Anagrama publicó con gran éxito su primera novela La escala de los mapas, que recibió los premios Tigre Juan y el Iberoamericano Santiago del Nuevo Extremo para autores noveles. Su segunda novela, Tocarnos la cara, se publicó en 1995, también con gran acogida de público y crítica. Su tercera novela, La conquista del aire, se publicó en 1998 y fue adaptada al cine en 2000 con el título Las razones de mis amigos por Gerardo Herrero. Con la adaptación de su novela al cine, junto con Ángeles González Sinde, comenzó su carrera como guionista: también con Ángeles González-Sinde escribió el guión de La suerte dormida y ya en solitario escribió el guión de El principio de Arquímedes, dirigida por Gerardo Herrero en 2004. En 2004 publicó El lado frío de la almohada novela que trata sobre la relación entre un diplomático estadounidense destinado en Madrid e intermediario en un trato con agentes de la seguridad del Estado de Cuba y su contrapartida Laura Bahía, joven agente española de origen cubano. En 2005 aparece su primera y única obra teatral Coloquio en el libro coral Cuba 2005, en defensa de la Revolución Cubana. En 2007 publicó la novela El padre de Blancanieves también en la editorial Anagrama. En 2009 aparece Deseo de ser punk, una novela donde retrata, con la música rock, que adquiere un rol protagonista en la historia, como telón de fondo, el inconformismo de la adolescencia a partir de la voz de Martina, una joven de 16 años.

 

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