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Resumen: Clara,
una divorciada de 35 años y con dos hijos,
pluriempleada y en crisis con todo
lo que le rodea: el trabajo en una productora de televisión,
su ex marido, los hijos, el sexo...tiene una vida tan
normal como la de cualquiera, hasta que un día sucede algo
que la cambia por completo. A través de su voz y la de su
psicoanalista, Lourdes, el personaje principal de la novela
va confesando sus sentimientos de envidia, celos, inmadurez
o inseguridad.
Análisis: ¿Merece este libro tanto bombo como se le
está dando? No. Se publicita porque su autora es famosa.
Punto. ¿Merece las excepcionales críticas que está teniendo?
No. ¿Es un libro original? No. Está más visto que el tebeo.
“Los caracoles no saben que son caracoles” es una novela de
género chick-lit correcta. Sin más. Una novela con un
argumento trilladísimo, recursos usados mil veces en otras
novelas del género, escenas intercambiables con otras
novelas y un devenir argumental visto ya mil veces. Es una
novela que ya está en el mercado, porque ya se ha escrito
cientos de veces. ¿Es una mala novela? No: es una novela sin
riesgo porque contiene todos los elementos clásicos y
recurrentes del chick-lit. Nuria ha ido a lo fácil (seguir
la receta). Se deja leer porque no es una de esas novelas
insufribles que provocan dolor de ojos (que las hay). El
problema es que no es ni buena, ni mala; sino
prescindible (que es peor).
En la contraportada también avisan de que, si lees esta
novela, “no hagas planes, porque no podrás parar hasta que
termines. Vas a reír y a llorar, a veces al mismo tiempo”.
Hombre… si bien es un libro con partes divertidas, no es
como para que te dé flato de tanto reírte. Y llorar, lo que
se dice llorar, tampoco. Tampoco es que sea un drama de
libro (el chick-lit nunca lo es a pesar de que, a veces, se
traten temas dramáticos). Es (otra vez más) correcto es su
planteamiento, desarrollo y desenlace. El problema que tiene
es que no es innovador, ni original, ni sorprendente ni una
gran obra literaria (las novelas chick-lit no suelen
considerarse grandes obras, aunque hay algunas que sí que lo
son dentro de su género porque van más allá de lo
superficial). “Los caracoles no saben que son caracoles” es
una novela ligera, liviana, de consumo rápido para leer y
olvidar.
Pretende ser una especie de homenaje a las mujeres
“trabajadoras, luchadoras, sufridoras” (discurso
trilladísimo que ya cansa). En esta novela, la protagonista
trabaja en una productora de televisión (típico y tópico de
estos libros: trabajos de oficina. Vamos, que tampoco es que
las pobres estén envasando latas en una cadena de montaje o
recolectando fruta) y tiene una asistenta en casa. ¡Y es que
en esta novela aparecen todos los tópicos habido y por
haber! Quilos de más, trabajo de oficina (normalmente
relacionado con los medios de comunicación), compañero de
trabajo guapo pero alérgico al compromiso, compañero hortera
pero de buen corazón, etc.
La liberación sexual también aparece en el libro: la
protagonista se cepilla a dos compañeros de trabajo, a su ex
marido, a un chico que conoce en un bar de copas, tiene
intención de hacer lo propio con un chico que conoce en una
cita a ciegas pero que resulta ser gay, y se masturba
mientras escucha a dos compañeros de trabajo manteniendo
relaciones sexuales en la habitación de al lado (y después
se queda preñada y no sabe quién es el padre). Ya tenemos el
topicazo mal hecho de siempre: para mostrar la liberación
femenina, tienen que poner a una mujer que se acuesta con
todo el que se lo ponga a tiro. Aparece también, de
trasquilón, una crítica al mundo de la tele (algo que están
anunciando mucho como reclamo publicitario). Critica el ego
de algunos presentadores, la prepotencia de los jefazos y
los concursos de niños prodigio (y a los padres que quieren
que su niño sea famoso a toda costa). Y, bueno… tampoco es
que sea el colmo de la mordacidad. El principal problema que
tiene es que es una novela sin chicha.
Nuria
Roca Granell (Moncada,
Valencia,
España,
23 de marzo de
1972) es una presentadora de televisión
española. Nació el
23 de marzo de
1972. Estudió arquitectura técnica en la
Universidad Politécnica de Valencia. Empezó en el
mundo de la tele de manera casual, solía acudir a un
programa de la televisión valenciana para recaudar
fondos para el viaje de fin de carrera. Se presentó a un
casting, animada por sus amigos, y fue elegida para
ponerse frente a las cámaras. Debutó en televisión en
1994 en la cadena autonómica valenciana,
Canal 9 con el concurso La Sort de Cara. En
esa misma cadena presentó Fem tele (1998-2000).
Es también autora, incluyendo su último libro
Sexual-mente: El libro que tu chic@ no querrá que leas
editado por Espasa-Calpe. En
2009 publica su primera novela: Los caracoles no
saben que son caracoles.
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