IZQUIERDA UNIDA DE SAN ANDRÉS DEL RABANEDO (LEÓN)

Inicio > Espacio Literario > Libros
 

Lo que el día debe a la noche

Yasmina Khadra

Barcelona: Destino, 2009. 380 páginas

 

ResumenYounes sólo tiene nueve años cuando su padre, arruinado por un especulador, pierde todas sus tierras. Totalmente agobiado, resuelve confiar el niño a su hermano, un farmacéutico integrado en la comunidad occidental de Orán. Es un sacrificio enorme que hace que acabe perdiendo el respeto por sí mismo.
Pero los ojos azules de Younes y su aspecto angelical ayudan al chico a ser aceptado por la clase acomodada de la población. Su nombre ahora es Jonas, y crece entre jóvenes colonos de los que se hace amigo inseparable. Descubrirá con ellos las alegrías de una existencia privilegiada que ni la segunda guerra mundial ni las convulsiones de un nacionalismo árabe en plena expansión pueden perturbar. Hasta el día en que llega a la ciudad Émilie, una joven fascinante que se convertirá en el objeto de deseo de todos ellos y que pondrá a prueba la complicidad fraternal de los cuatro amigos, divididos entre la lealtad, el egoísmo y el rencor que la guerra de la Independencia agrava.
Una promesa hecha en secreto, un amor imposible, una historia torrencial y apasionante en Argelia desde la segunda guerra mundial a nuestros días.
La revuelta argelina será para Younes-Jonas sangrante y fratricida. Los lazos de amistad con sus amigos occidentales y el agradecimiento hacia quienes le han ofrecido una vida mejor no le van a hacer renunciar, sin embargo, a los valores inculcados por su padre y que conforman su identidad: la dignidad, el respeto hacia sus raíces y las costumbres de su pueblo y la fidelidad a la palabra dada, valores que ponen en peligro el amor desgarrador que siente por Émilie.


Análisis: Yasmina Khadra relata una historia torrencial que se despliega desde 1930 hasta el presente y que constituye una cierta, pero débil, defensa de la doble cultura franco-argelina, entre occidente y el Islam. Una novela que trata de indagar sobre la identidad, la dignidad, la amistad y el amor y que se queda en casi "folletín". Un intento de defensa de la integración entre culturas que apuesta por el olvido de la barbarie colonialista silenciando la memoria de una generación masacrada de sus propios compatriotas.

"-¿Es verdad que los árabes son perezosos? A mi tío lo sorprendió mi tono agresivo. (...) Tras reflexionar, se me puso enfrente y me dijo: -No somos perezosos. Sólo que nos tomamos nuestro tiempo para vivir. Algo que no les ocurre a los occidentales. Para ellos, el tiempo es dinero. Para nosotros, el tiempo no tiene precio. Un vaso de té nos basta para ser felices, a ellos ninguna felicidad les basta. Ahí está la diferencia, hijo" (Pgs. 87-88).

"-No eres más que un cobarde. No ves lo que está ocurriendo en nuestros pueblos bombardeados con napalm, en las cárceles en las que guillotinan a nuestros héroes, en los maquis en los que recogen a nuestros muertos con cucharilla, en los campos que se pudren nuestros militantes. ¿Qué clase de energúmeno eres, Jonas? ¿Acaso no te has enterado de que todo un pueblo lucha por su propia redención" (pg. 316).

Khadra se muestra menos contenido que en otras ocasiones y bordea el melodrama: "Quien deje pasar de largo la más bella historia de su vida no tendrá otra edad que la de sus pesares y no habrá suspiro en el mundo capaz de mecerle el alma" (Pg. 347). Terribles conflictos padres-hijos, ruinas y riquezas, promesas de amor eterno y traiciones, orgullos, envidias y venganzas, patriotismos y frialdades, todo resulta un poco extremo. Los protagonistas se enfrentan a preguntas importantes como el peso de la tradición, o el papel de Dios en sus vidas, o del destino, y no saben muy bien qué hacer con ellas. 

El escritor argelino ha dejado los escenarios de Afganistán, Palestina, Irak y Líbano para centrarse en la epopeya histórica de su propio país. Nacionalismo y colonialismo son abordados de un modo meramente descriptivo, sin entrar en profundidades. Khadra ha dicho que “quería ofrecer a Argelia un Doctor Zhivago, un Lo que el viento se llevó”. No lo ha logrado. El conjunto es aceptable y sería injusto calificarlo de culebrón islámico, pero no es lo mejor que ha dado de si este escritor.

Yasmina Khadra

Yasmina Khadra (en árabe, ياسمينة خضراء que significa jazmín verde) (Kenadsa, Wilaya de Béchar, Sahara argelino 10 de enero de 1955) es el seudónimo femenino del escritor argelino en lengua francesa Mohammed Moulessehoul (محمد مولسهول). El propio autor fue acusado de impostura por sus decepcionados lectores cuando se descubrió que Yasmina Khadra no era una audaz e inteligente escritora argelina sino un ex soldado argelino llamado Mohamed Moulessehoul. Él consideró necesario el pseudónimo para esconder su identidad y poder así, a través de sus novelas, denunciar el drama que padece su país, desde la corrupción de los círculos de poder a la irracionalidad sangrienta de los fundamentalistas islámicos. Autor de una veintena de libros de novela negra, El atentado, ambientado en Tel Aviv, es el segundo libro de una trilogía que comenzó con Golondrinas de Kabul , ambientada en Afganistán, y termina con Las sirenas de Bagdad  ambientada en la guerra Irak-EEUU.

 

Correo-e

 

IU San Andrés del Rabanedo (León)
Inicio | Contacto | Mapa | Ayuda | Afiliaciones |        
Optimizado a 800 x 600 pixeles