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Argumento: Salomón Rulfo,
profesor de literatura en paro y gran amante de la
poesía, sufre noche tras noche una inquietante y
aterradora pesadilla. En sus sueños aparece una casa
desconocida, personas extrañas y un triple asesinato
sangriento, en el que, además, una mujer le pide ayuda
desesperadamente. Por este motivo, Salomón acude a la
consulta del doctor Ballesteros, un médico que le ayuda
a desentrañar el misterio de los sueños y le acompaña en
lo que se convertirá en un caso mucho más terrible y
escalofriante que cualquier fantasía: el escenario del
crimen es real y la mujer que pide socorro a gritos fue
realmente asesinada. En compañía de una joven de pasado
enigmático, el doctor y un ex-profesor de la universidad
con el que mantiene una relación compleja, Salomón se
adentrará en un mundo donde las palabras y la poesía son
un arma de gran poder. En ese mundo, habitan las doce
damas que controlan nuestro destino desde las sombras...
O, ¿son trece brujas?
"Sombras de mujeres inmóviles.
Mujeres en hilera frente a ellos, de pie en la
inveterada frialdad, de ojos como calcedonias
fosforescentes, cabelleras erizadas o lacias encendidas
por la luna, piel lustrosa y carnal con brillo de nácar.
Doce cuerpos desnudos. Doce figuras femeninas. El aire
estaba lleno de un inconfundible olor a sangre, como si
sus bocas fueran heridas abiertas".
Novela de terror donde se describe
una secta de trece hermanas brujas que desde las sombras
dominan al ser humano. Se dedican a inspirar a los
poetas para que ellos les entreguen ‘versos de poder’ (filactelias)
que son los que les permiten realizar actos de magia
asombrosos, como resucitaciones de muertos y tormentos
varios. Son tenebrosas, pueden tomar las formas que
quieren y se divierten torturando a la gente. En el seno
de la secta hay una jerarquía rígida y unas normas que
no se pueden violar. También hay disensiones y luchas
entre las brujas. La historia del libro trata del
derrocamiento de una de ellas y su posterior
recuperación del poder.
El planteamiento es bastante
interesante: las 12 damas tiene cada una de ellas una
capacidad diferente, y la que da título a la novela las
cohesiona a todas; sin embargo, nadie la nombra, ni se
le puede mencionar. Las damas van ocupando diferentes
cuerpos, y pueden morir; también pueden abandonar el
cuerpo en el que habitan e ir a otro. Y controlan el
mundo a través de la palabra, de los poemas. De hecho,
para ellos los poetas, a los que inspiran, son meros
combinadores de palabras usados para localizar "versos
de poder", que, dichas de una forma determinada, pueden
conseguir cosas.
La poesía es el leit motiv de la
misma, y hay continuas referencias a poemas y poetas.
Dámaso Alonso, en particular, tiene un papel destacado;
también Pemán, en plan despectivo. El número 13 hace
referencia a la longitud del soneto: el número 0 haría
referencia a la primera línea, y se refería a la
humanidad, los ajenos, el último verso del soneto sería,
efectivamente, la dama número 13. Metáfora del poder de
las palabras.
Argumento y tema no demasiado
explotados en la narrativa en lengua española. Novela de
terror donde se describe una secta de trece hermanas
brujas que desde las sombras dominan al ser humano. Se
dedican a inspirar a los poetas para que ellos les
entreguen ‘versos de poder’ (filactelias) que son los
que les permiten realizar actos de magia asombrosos,
como resucitaciones de muertos y tormentos varios. Son
tenebrosas, pueden tomar las formas que quieren y se
divierten torturando a la gente. En el seno de la secta
hay una jerarquía rígida y unas normas que no se pueden
violar. También hay disensiones y luchas entre las
brujas. La historia del libro trata del derrocamiento de
una de ellas y su posterior recuperación del poder.
Resulta obligada la mención al
imaginativo (y demencial) uso que se hace de la poesía,
el artificio fantástico de La dama número 13, fruto de
una interpretación brillante y llena de significado
metafórico (el poder de la palabra para cambiar el mundo
y dominar al ser humano), que además trasciende su
realidad habitual y se abre a un horror inconmensurable.
El poder de convicción de Somoza es tal que se abre las
puertas a esa posibilidad, redondeando todavía más la
sensación inmersiva a la que antes hacía alusión.
Hay elementos novedosos y acertados
como el uso de los versos de poder, o la naturaleza de
las brujas, cuyo origen, sin embargo no se explica, las
imagos o almas de ellas, que se pueden anular o activar,
etc... Se lee fácil, en unas pocas horas y de un tirón.
El número de páginas engaña mucho. El libro es más corto
de lo que aparenta, debido a la extensión de los
diálogos y a la fluidez y rapidez de la narración. No
abruma con ‘documentación’, se centra en la historia y
en la creación de la fantasía, y nombra datos históricos
en contadas ocasiones y brevemente. Algunas sorpresas
inesperadas, como cuando se descubre que el ‘contenedor’
de la Dama Número Trece es el propio protagonista o se
desvela el verdadero plan que subyace. El libro no
permite anticipar el final, lo cual es un mérito.
A los afectos a este tipo de
literatura de género le serán gratas ciertas escenas
escalofriantes, que en espíritus sensibles, podrían
causar miedo. Buena atmósfera de terror, irrealidad y
magia, sin recurrir a tópicos demasiado manidos.
Recuerda en algunos puntos al ciclo de películas de
Darío Argento sobre las ‘Tres Madres’, la Mater
Lachrimarium, Mater Tenebrarum y la Mater Suspiriorum,
que desde sus tres casas tratan de imponer el Mal y
guardan las puertas del Infierno. La ambientación y
onirismo del libro también tienen cierta relación con
estas películas entrañables de serie B terrorírica. (Ver
películas ‘Suspiria’ e ‘Inferno’) Yo lo veo como una
especie de homenaje. Creación de una nueva mitología
propia del autor basada en datos históricos y
literarios. Destacaría el personaje de Raquel, cuya
evolución y descripción resulta original. Es, sin duda,
el mejor personaje, en lo tocante a interés y
desarrollo.
Prosa demasiado esquelética, aunque
precisa (adecuada al contexto y eficaz) y correcta (no
se aprecian errores ni gazapos, cosa rara. Últimamente,
abundan los textos mal corregidos en libros publicados).
En algunos tramos explicativa y fácil; en otros
grandilocuente. Apenas hay descripciones. Los personajes
son demasiado esquemáticos en especial los secundarios.
No se profundiza en ellos. Quizás esta es la parte más
débil de la novela. Las relaciones entre personajes
tampoco están muy bien desarrolladas, aunque se podría
achacar al hecho de que se trata de una historia de
género, donde importa más la intriga que los personajes.
El inicio es un poco confuso y en exceso rápido. El
argumento es a veces enrevesado, pero no siempre, si uno
hace un esfuerzo. Al principio te da la impresión de que
suceden demasiadas casualidades (como cuando el
protagonista le cuenta a su ex profesor sus sueños y
experiencias en la casa de Lidia Garetti y éste le habla
de que algo parecido le ocurrió a su abuelo, que era
poeta y le nombra al experto Rauschen que investigó el
tema de las doce damas), aunque al final el narrador,
con gran picardía hace que todo encaje al justificar que
todo fue obra de una de las brujas, que lo preparó todo
para que así sucediera. No sé si es apaño del autor o ya
estaba previsto de antemano. En todo caso, revela
inteligencia por parte del autor y respeto al lector
(por desgracia, abundan libros que dejan cabos sueltos e
incoherencias en la trama, que siempre resultan
desagradables de leer). Como siempre, tiene pequeños
elementos que no terminan de funcionar, caso de algún
que otro comportamiento poco creíble, aunque explicado,
demasiado deus ex machina. Y un forzado final que
desentona con el rumbo que llevaban las últimas páginas.
En resumen: Buena y efectiva novela
de género terrorífico y fantástico con reminiscencias de
cierto tipo de cine de serie B, ágilmente narrada,
imaginativa, con sorpresas y detalles curiosos, cuyos
puntos débiles son los personajes y una prosa quizás en
exceso impersonal. Con un poco más de empaque y
contenido podría haber sido una gran novela, no sólo de
género (que ya lo es) sino también de literatura
mainstream. Un soplo de aire fresco en el panorama
anquilosado, costumbrista y vulgar de la literatura
española.
José
Carlos Somoza es autor de un elenco de obras estimables,
la mayoría galardonadas en los principales certámenes
literarios del país: Café Gijón, La Sonrisa Vertical,
Fernando Lara, Miguel de Cervantes de teatro, Margarita
Xirgu de teatro radiofónico, finalista del Nadal, etc.
Su manejo
del lenguaje es excepcional; no sólo emplea la palabra
más adecuada a contexto (el famoso dardo en la palabra),
sino que busca el término exacto que describe un
concepto complejo. Sus descripciones y metáforas son
elegantemente poéticas, ingeniosas, bellas. Su prosa
elevada pero accesible. Su sentido del ritmo magistral.
Tratándose de una investigación de tintes fantásticos,
uno de los elementos que mejor se ha cuidado es el
clima: los momentos de angustia y tensión son
constantes, hitchcockianos, en escenas como el sueño
revelador, la entrada a la mansión o el descubrimiento
del imago, por citar algunos iniciales de entre la
multitud de ejemplos; son momentos de ambigüedad que
generan nuevos enigmas que impiden la vuelta atrás de
los protagonistas. Un recurso muy utilizado para
reforzar la afirmación anterior es la introducción de
frases (en cursiva) que rompen el discurso lineal en
presente, para denotar pensamientos íntimos de los
personajes, recuerdos, acontecimientos futuros o
intromisión del elemento sobrenatural. Una técnica rica
e interesante, que antepone la sugerencia a lo
explícito.
Porque ese es otro detalle característico del particular
estilo del autor: la economía, que se refleja
especialmente en los frecuentes diálogos, prácticamente
siempre manejando solo dos personajes. Como lo es el
tratamiento de personajes, magníficamente retratados con
delicadas pinceladas, sin estridencias, con cariño;
personajes que alterna con maestría en base a bruscos
cambios de escena, en un nuevo intento por romper la
dictadura de la narración lineal.
Al principio te da la impresión de
que suceden demasiadas casualidades (como cuando el
protagonista le cuenta a su ex profesor sus sueños y
experiencias en la casa de Lidia Garetti y éste le habla
de que algo parecido le ocurrió a su abuelo, que era
poeta y le nombra al experto Rauschen que investigó el
tema de las doce damas), aunque al final el narrador,
con gran picardía hace que todo encaje al justificar que
todo fue obra de una de las brujas, que lo preparó todo
para que así sucediera. No sé si es apaño del autor o ya
estaba previsto de antemano. Me
enganchó desde el inicio. Fascinante. Aunque a partir de
la mitad de la trama baja la tensión y el ritmo se
vuelve demasiado lento. El desarrollo es a
veces excesivamente lento, extendiéndose demasiado en lo
mecánico, en el ir de un sitio a otro, en las
preparaciones para un hecho. También se extiende
demasiado en algunas escenas. Pero merece realmente la pena.
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