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Resumen: Mientras
Lisbeth Salander, la mujer que odia a los hombres que no
amaban a la mujeres, disfruta de unos días supuestamente
tranquilos en el Caribe, Mikael Blomkvist, victorioso y
rehabilitado, trabaja en el lanzamiento de un número
especial de la revista Millennium sobre un tema
candente: el trafficking, la sórdida historia de la
prostitución de las mujeres provenientes de los países del
Este.
Lisbeth Salander se ha tomado un tiempo: necesita apartarse
del foco de atención y salir de Estocolmo. Trata de seguir
una férrea disciplina y no contestar a las llamadas ni a los
mensajes de Mikael, que no entiende por qué ha desaparecido
de su vida sin dar ningún tipo de explicación. Lisbeth se
cura las heridas de amor en soledad, aunque intente distraer
el desencanto con el estudio de las matemáticas y ciertos
placeres en una playa del Caribe.
¿Y Mikael? El gran héroe, Súper Blomkvist, vive
buenos momentos en Millennium, con las finanzas de
la revista saneadas y reconocimiento profesional por parte
de colegas y otros medios. Ahora tiene entre manos un
reportaje apasionante sobre el tráfico y la prostitución de
mujeres procedentes del Este que le han propuesto una
pareja, Dag y Mia.
Las vidas de nuestros dos protagonistas
parecen haberse separado por completo, pero entretanto...
una muchacha, atada a una cama, soporta un día tras otro las
horribles visitas de un ser despreciable y, sin decir
palabra, sueña con una cerilla y un bidón de gasolina, con
la forma de provocar el fuego que acabe con todo.
Análisis: Después de una primera
parte (Los hombres que no amaban a las mujeres) en la que
Larsson demostraba que la novela negra no tiene por qué
estar reñida con una conciencia de género, en esta segunda
(La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina)
el periodista Mikael Blomkvist se sumerge en las tramas que
fuerzan a chicas del Este a prostituirse en el Occidente
europeo. El periodista experimentado y esa especie de Pippi
Langstrump punk (en la definición del propio autor)
investigan el tráfico de chicas de países del Este que son
obligadas a prostituirse. La revista que dirige Blomkvist,
Millennium, prepara un reportaje contundente que sacará a la
luz la trama que se oculta tras la violación sistemática de
las jóvenes inmigrantes. La publicación se ve interrumpida
por un triple asesinato del que es acusada la propia
Salander. Ambas tramas se entrelazan para adentrarse una vez
más en los bajos fondos de esa sociedad sueca a la que
Larsson retrata con fidelidad, según sus compatriotas.
"Nos encontramos ante una enorme y continua violación de los
derechos humanos, y las chicas afectada se hallan en una
posición social tan baja que, jurídicamente, carecen de todo
interés -prosiguió Dag Svensson-. No votan. Con excepción
del vocabulario que necesitan para hacer negocios, apenas si
saben sueco. El 99,99% de todos los delitos relacionados con
el comercio sexual no se denuncia jamás y aún menos acaban
ante un juez. Sin lugar a dudas se trata, sin punto de
comparación, del mayor iceberg de la criminalidad sueca.
Imaginaos por un momento que los atracos de los bancos se
trataran con la misma dejadez. Resulta impensable.
Desgraciadamente, mi conclusión es que este tipo de
trapicheos no continuaría ni un día más si no fuera porque,
simplemente, al sistema judicial no le da la gana
perseguirlo. El abuso sexual de una adolescentes de Tallin y
Riga no constituye un tema de mucha prioridad. Una puta es
una puta. Es parte del sistema. (...)
Las chicas, víctimas; los chicos, agresores. Con la
excepción de unas pocas mujeres que se benefician del
negocio, no existe ninguna otra forma de delincuencia en la
que la naturaleza sexual constituya por sí misma una
condición para el delito. Tampoco hay otra actividad
delictiva donde la aceptación social sea tan grande y donde
la sociedad haga tan poco para acabar con ella.
- Si lo he entendido bien, Suecia, a pesar de todo cuenta
con una legislación bastante dura en contra del
trafficking y del comercio sexual- dijo Erika.
-No me hagas reír. Cientos de chicas son traídas anualmente
a este país para trabajar de putas, cosa que, en este caso,
debe entenderse como que entregan su cuerpo para que las
violen sistemáticamente. Desde que la ley del trafficking
entró en vigor no ha sido aplicada por la justicia más que
en contadas ocasiones.
(...) Como bálsamo reconfortante reciben una parte del
pastel. Por lo general, trabajan unos meses antes de que les
permitan volver a su tierra. Normalmente lo hacen con un
buen fajo de billetes: veinte mil o, incluso, treinta mil
coronas, lo cual en rublos supone una pequeña fortuna. Por
desgracia, también han adquirido graves hábitos de consumo
de alcohol o drogas, así como un ritmo de vida que se traga
el dinero con bastante rapidez. De este modo, el sistema se
torna autosuficiente; al cabo de un tiempo regresan para
trabajar otra vez en lo mismo y vuelven voluntariamente, por
decirlo de alguna manera, con sus torturadores" (pgs.
110-121).
Stieg
Larsson (Suecia, 1954-2004) falleció inesperada y
trágicamente de un ataque al corazón, días después de
entregar a su editor el tercer volumen de la trilogía
Millennium y poco antes de ver publicado el
primero.
Periodista
y reportero de guerra muy conocido como experto en los
grupos de la extrema derecha antidemocrática, participó
a mediados de los ochenta en la fundación del proyecto
antiviolencia Stop the Racism, al que siguió en
1995 la Expo Foundation, de cuya revista
Expo fue director. Luchador plenamente comprometido
contra todo tipo de violencia, escribió varios libros de
investigación periodística acerca de los grupos nazis de
su país y de las oscuras conexiones entre la extrema
derecha y el poder político y financiero. Gran lector y
entusiasta del género negro y la ciencia ficción,
escribía sus novelas por las noches, prácticamente en
secreto.
La
publicación del primer volumen de la serie
Millennium,
Los hombres que no amaban a las mujeres, ha supuesto
un verdadero fenómeno editorial en Suecia, repetido
luego en los países nórdicos, Gran Bretaña, Francia y
España, donde se han vendido millones de ejemplares.
Lectores de todo el mundo recomiendan una obra que ha
generado una extraordinaria adicción y que ha sido
saludada como una obra maestra, la novela de la década..
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