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Resumen:
Hijos de un rey godo arranca con el reencuentro
entre Swinthila y Liuva, hermanos y descendientes del rey
Recaredo. Tras un corto y trágico reinado, Liuva, ciego y
manco a causa de una traición, decidió esconderse en las
montañas cántabras. Al encontrarlo, Swinthila pretende
recobrar la carta de su madre, la reina Baddo, y, por
consiguiente, la copa de poder con la que recuperar el trono
usurpado a su familia.
La codiciada carta de Baddo revela a los hermanos la
historia de los hijos del rey Leovigildo, Hermenegildo y
Recaredo, así como el secreto de la copa sagrada. La primera
esposa de Leovigildo, "la reina sin nombre", pidió a sus
hijos, en su lecho de muerte, que recuperaran y devolvieran
la copa a su lugar, a un santuario oculto en las montañas
astur cántabras. La paz entre los pueblos hispanos no sería
posible hasta que el cáliz regresara allí. Pero, tras el
largo viaje a los territorios cántabros, las vidas de
Hermenegildo y Recaredo toman un giro inesperado. Recaredo
encuentra a Baddo, de la que se enamora hasta el punto de
desafiar las leyes de los cántabros y los proyectos de
Leovigildo, su padre. Mientras que Hermenegildo descubre la
verdad sobre sus orígenes; un misterio que provocará una
grave fractura con el rey Leovigildo y que desembocará en
una guerra civil en la que ambos hermanos deberán combatir
en bandos opuestos. Conocedores ya del pasado, Swinthila y
Liuva se enfrentarán a su destino..
Análisis: Realmente esta autora parece que no sabe
escribir. Su novela es como un conjunto de mensajes
telegráficos deslabazados que crean cansancio y agotamiento
en poco tiempo. Es la continuación de su primera novela: La
reina sin nombre.
Entre los siglos VI – VII, Hispania estuvo dominada por los
godos y la estirpe de los Balthinga, la familia que regentó
el trono y el poder durante algunos decenios. Sus ansias de
expansión provocaron guerras y hostilidades contra aquellos
que poblaban el territorio desde mucho antes de su llegada:
francos, bizantinos, hispanos e hispanoromanos. Hijos de
un rey Godo abarca el período comprendido entre los
reinados de tres generaciones balthinga, una estirpe cuyo
destino en la novela estuvo bajo el influjo de una poderosa
copa sagrada, vamos un rollo esotérico que es patético.
La primera parte de Hijos de un rey Godo se sitúa hacia el
primer cuarto del siglo VII y relata el reencuentro de
Swinthila y Liuva, hermanos y descendientes del rey Recaredo.
Liuva reinó durante unos años, pero fue víctima de una
traición y, tras ser cegado y amputado, se retiró y comenzó
una vida monástica y pacífica. Su hermano, Swinthila,
pretende recuperar la copa de poder y el trono usurpado a
los balthinga.
En la segunda parte se narra la historia del rey Leovigildo
(abuelo de Liuva y Swinthila) y de sus hijos Hermenegildo y
Recaredo. En su lecho de muerte, la reina Jana (primera
esposa de Leovigildo) pidió a sus hijos que retornasen la
copa de poder a su lugar de procedencia, puesto que no
habría paz entre los balthinga hasta que la copa no
regresase al norte, a un santuario oculto en las montañas de
Vindión, el convento de los monjes de Ongar. Tras el viaje a
los territorios cántabros (enemigos de los godos),
Hermenegildo descubrirá que su auténtico padre no fue
Leovigildo, sino Aster, un venerado rey cántabro ejecutado
por Leovigildo. Esté hecho provocará una grave fractura
entre padre e hijo y una guerra civil que les enfrentará.
Hermenegildo será derrotado y Leovigildo, cegado por las
ansias de poder, ordenará su ejecución y la de sus seres más
queridos. En la tercera y última parte, Swinthila quiere
recuperar el trono arrebatado a la casa de los balthos y
quiere vengarse de los asesinos del rey Recaredo y la reina
Baddo. Se sospecha de un gran traidor responsable de todas
las desgracias de los balthinga, alguien que ha movido los
hilos desde la sombra y ha sembrado odio, muerte y
conspiración. Swinthila quiere al traidor. Esto por un lado.
Por otro lado, Liuva y Nícer (rey cántabro hijo de Aster y
Jana) partirán hacia tierras francas en busca de la copa de
poder.
En fin, que parece más bien una telenovela de cotilleos
donde se nos transcribe telegráficamente hechos que parecen
más bien la recopilación de libros históricos de dudosa
calidad.
María Gudín nació en Oviedo en 1962.
Ha vivido en Oviedo, Pontevedra, Zamora, Nueva York,
Montreal, Madrid, Zaragoza y Pamplona. Actualmente está
afincada en Ciudad Real. Es médico especialista en
Neurología. Desde 1992 trabaja como facultativo
especialista en el Hospital General de Ciudad Real. Ha
publicado varios libros y artículos de carácter
científico y divulgativo. La reina sin nombre, su
primera novela, ha conseguido una amplia difusión a
nivel nacional e internacional.
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