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Resumen:
Charlie Gordon es un chico de 32 años que sufre retraso
mental con un coeficiente intelectual de 68. Es elegido para
probar un tratamiento que podría triplicar su inteligencia
mediante una operación. Sus progresos son comparados en
paralelo con los de un ratón, Algernon, del cual el
protagonista se hace amigo. Charlie nos cuenta, a través de
sus informes de progresos, no sólo sus avances, sino también
sus sentimientos y su propia evolución ascendente, lenta al
principio, disparada hasta hacerle un genio después... y la
caída cuando los mismos efectos del tratamiento le hacen
perder todo lo ganado, sabiéndose que va a acabar tan mal
como al principio, o peor.
Análisis: El relato nos cuenta cómo Charlie Gordon,
con un coeficiente intelectual de 68, es elegido para una
serie de pruebas. En éstas, su inteligencia irá aumentando
de manera paulatina y acelerada igualmente que el otro
protagonista, Algernon, un ratón de laboratorio con el que
previamente se ha experimentado. Al principio Charlie se
desespera pensando que es más tonto que un ratón. Cuando se
hace inteligente lo adopta como mascota, sintiéndose
identificado con él. Y cuando ve en el ratón la regresión
que más tarde va a sufrir él, se desespera. Al final del
libro pide que le lleven flores a Algernon, frase que da
título al libro.
Durante la narración, que está construida
como un diario personal y escrita por el propio Charlie,
iremos observando el aumento de sus capacidades. Su
ortografía y manera de expresarse experimenta una mejoría
paulatina cuanto más avanzamos en la lectura. Decreciendo
hacia el final del libro, por acciones del guión principal.
Observamos también, un trasfondo de reprensión hacia las
acciones de abuso, que muchas veces se cometen por crueldad
hacia personas con una inteligencia reducida.Este libro,
consiguió el
premio Hugo en
1959.
Flores para Algernon (Flowers for Algernon
en
inglés) es un relato de
ciencia ficción escrito por
Daniel Keyes y publicado por primera vez en abril de
1959 en
The Magazine of Fantasy & Science Fiction en forma
de
novela corta. Es considerado muchas veces por la crítica
como uno de los mejores relatos de ciencia ficción de todos
los tiempos, sobre todo por su excepcional ternura. Recibió
el
premio Hugo en
1959, el
premio Nébula en
1966 por su ampliación a novela, y se hicieron versiones
cinematográficas en
1968 (Charlie, que le proporcionó el
Oscar al actor
Cliff Robertson), y una para televisión en
2000.
Probablemente lo más excepcional del cuento sea la forma de
contarlo, muy original, y sobrecogedoramente (aunque al
mismo tiempo manteniéndose en el terreno de la contención)
emotiva. También es muy interesante el hecho de que sea uno
de los pocos relatos de ciencia ficción narrados desde el
interior del alma de su protagonista.
Asimov contaba en una antología de los premios Hugo
editada por él que, al entregarle el premio Hugo, en lugar
de ponerse a pensar en aquellos relatos de su propia cosecha
que lo hubieran merecido más, le preguntó en voz alta
delante de la audiencia, en la más completa sinceridad y
admiración al escritor,
Daniel Keyes, «¿Cómo lo has hecho?». A lo cual el autor
agarró de la chaqueta al Buen Doctor y le susurró: «Oye,
Isaac, cuando lo descubras me lo dices, ¿vale? De verdad que
me encantaría repetirlo».
Daniel Keyes nación en
Brooklyn y a la edad de 17 años entró en el Servicio
Marítimo como
sobrecargo. Al acabar su servicio en la
marina volvió a los estudios y obtuvo un
bachillerato en
Psicología por el Brooklyn College. Tras una
temporada como fotógrafo de moda, obtuvo un graduado en
Literatura Americana estudiando en clases nocturnas
mientras durante el día daba clases en la escuela
pública de Nueva York. Al mismo tiempo, los fines de
semana los dedicaba a escribir. A principios de los años
1950, fue editor de la revista
pulp
Marvel Science Fiction. Cuando la revista dejó
de publicarse, Keyes pasó a ser editor asociado de
Atlas comics. Durante esa misma década escribió para
varias revistas, tanto con su propio nombre como con los
pseudónimos de
Kris Daniel y
Dominik Georg. En
1966 pasó a ser profesor de inglés y de escritura
creativa en la
Universidad de Ohio, donde fue declarado profesor
emérito en
2000.
Sin duda alguna, su obra más conocida
es
Flores para Algernon, publicada primero como
relato y, posteriormente como
novela, ganadora de un
Premio Nébula y adaptada al
cine en la
película
Charly (1968).
Su obra novelada, no muy extensa, se caracteriza
fundamentalmente por indagar en los desarreglos mentales
de sus protagonistas o en sus particulares percepciones,
campo en el que aplica sus conocimientos de psicología y
que le sirven para recrear de forma realista una
situación, en principio, muy ajena al lector pero en la
cual consigue sumergirle, estimulando su empatía.
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