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Resumen: Jack
Stapleton es un prestigioso forense que ejerce junto a su
mujer, Laurie, en Nueva York. Su altísimo ritmo de ejercicio
físico le provoca una lesión de la que no pueden operarle
hasta que pase un tiempo. Pero Jack, impaciente por verse
recuperado, consigue que un especialista acceda a
intervenirle de inmediato en un nuevo centro hospitalario
privado que han abierto en la ciudad.
Laurie, sin embargo, recela de la reputación de este
hospital. En los últimos meses muchas de las personas que
han entrado en sus quirófanos para operaciones que no
comportaban riesgo alguno han fallecido en las veinticuatro
horas posteriores a la cirugía… y el cadáver de uno de ellos
ha acabado sobre su mesa de autopsias.
¿Qué se esconde tras las puertas de los quirófanos de esta
clínica? Y, sobre todo, ¿por qué el equipo médico del
hospital es incapaz de erradicar este letal riesgo a pesar
de que ha tomado todas las medidas que estaban en sus manos?.
Análisis: Interesantes y perspicaz
análisis de las consecuencias de la privatización de la
sanidad pública norteamericana.
“Como plan de negocios, era fantástico.
Tal como ella se lo había explicado, el gobierno, en su
infinita sabiduría, había creado un sistema vía Medicare,
adoptado por todas las empresas de asistencia sanitaria, que
pagaba a los médicos mucho más dinero por hacer operaciones
de lo que pagaban por otros cuidados. El truco consistía en
reunir a un grupo de médicos inversores para financiar la
construcción de hospitales privados, que solo hacían
intervenciones y evitaban todas las demás actividades que no
daban beneficios, como tener salas de urgencias y curar a
personas sin seguro o tratar a enfermos crónicos. Esa
actividad se aprovechaba de una laguna en la ley que, en
términos generales, impedía a los doctores enviar a sus
pacientes a las instalaciones de su propiedad, como eran los
laboratorios y los centros de resonancia magnética, porque
se creía que cuando los médicos tenían una participación en
el hospital, solo eran pequeños engranajes en una rueda
mucho mayor. Todo esto alentaba a los médicos a admitir a
pacientes de pago, pues les pagaban por la intervención y
luego volvían a cobrar del hospital según el pequeño
porcentaje que les correspondía por ser propietarios. Para
los verdaderos dueños, que tenían la mayoría de las
acciones, aquella era una increíble máquina de hacer dinero”
(pg. 143).
"Es más elegante que otros hospitales, pero por lo demás es
bastante parecido.
-Pero no tienen sala de urgencias.
-Así es, no hay sala de urgencias. Somos un hospital
quirúrgico. No queremos que las camas las ocupen pacientes
médicos.
-¿Qué hay de la unidad de cuidados intensivos?
-No tenemos una unidad de cuidados intensivos propiamente.
Si es necesario ese tipo de atención, podemos aislar una
parte de la PACU, o unidad postanestesia. Si la PACU está
llena, enviamos a los pacientes al University Hospital. Con
eso ahorramos muchísimo dinero" (pg. 167).
"Estaba impresionada con el edificio pero lamentaba que
aquel lujo apartara una enorme cantidad de dinero de los
hospitales de servicios generales como el University o
incluso el General, que tenían problemas para cuadrar los
números. En Angels Healthcare, como en otros hospitales
privados especializados, sólo estaban interesados en los
pacientes de pago con problemas agudos, y no en los no
asegurados o los enfermos crónicos. No solo eso, las
fortunas que ganaban los empresarios también las estaban
arrebatando del sistema de salud pública y del cuidado de
los pacientes" (pg. 169).
"La facultad no me enseñó nada acerca de la economía médica.
Es más, no sabía nada de economía o empresa, que es algo en
lo que, por desdicha, se ha convertido la atención médica" (pg.
261).
"-En realidad, lo que más me preocupa es el dilema de los
hospitales especializados. No tienen los recursos para este
tipo de casos, y tienen que derivarlos. Es más, en un
hospital especializado, creo que fue en un hospital
ortopédico, un paciente tuvo un paro cardíaco. ¿Sabes que
hicieron?
-No
-Llamaron al 061.
-¡Bromeas! -exclamó la doctora Ravelo incrédula.
-No tenían ningún médico de servicio. ¿Puedes creerlo?
-¿El paciente sobrevivió?
-No lo creo" (Pg. 281).
"Estaba muy claro que los ricos eran tan capaces como los
demás de cometer un delito, pero a la hora de pagar por ello
la parte del león recaía sobre los pobres". (pg. 421).
Obtuvo el
doctorado en medicina en la Universidad de Columbia en
1966. Trabajó en el Queen's Hospital en Honolulu, Hawaii
y posteriormente sirvió a la marina americana. Su primer
libro, publicado en 1972 llevaba por título Year of the
Intern. Trabajó como oftalmólogo en el Massachusetts Eye
and Ear Infirmary asociado al Harvard Medical School en
Boston de 1971 a 1975. Durante esta época siguió siendo
un apasionado de la ficción y leyó muchos best-sellers
tratando de determinar qué era lo que hacía captar la
atención de los lectores. Desarrolló su propia fórmula y
escribió su primera novela que seguía estos patrones.
Coma, publicada en 1977 se convirtió enseguida en un
best-seller y fue convertida en película al año
siguiente.
Cook escribe thrillers médicos. Su premisa es simple:
«Podría escribir artículos sobre temas de medicina, pero
la mayoría solo tomará conciencia de estos problemas si
se los presentan como una novela». Sus obras están
consideradas las mejores novelas inspiradas en la
ciencia médica. Ha estado casado dos veces y no tiene
hijos. Además de la medicina y escribir, le gusta el
submarinismo, la egiptología, la pintura, el surf y el
esquí. Pasa sus vacaciones en Waterville Valley, New
Hampshire.
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