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Resumen:
Cecilia está en crisis por la pérdida de su madre seis meses
antes cuando una amiga de siempre le pide que visite de vez
en cuando a su abuelo Silvio mientras su familia está en
Estados Unidos. Cecilia accede y Silvio le cuenta su vida.
Cecilia es la única persona que visita a Silvio, un hombre
que guarda celosamente el misterio de una vida de leyenda
que nunca ha querido compartir con nadie. A través de una
caja con fotografías, Silvio va dando a conocer a Cecilia su
fascinante historia junto a Zachary West, un extravagante
norteamericano cuya llegada a Ribanova cambió el destino de
quienes le trataron. Con West descubrirá todo el horror
desencadenado por el ascenso del nazismo en Alemania y
aprenderá el valor de sacrificar la propia vida por unos
ideales. Cecilia, sumida en una profunda crisis personal
tras perder a su madre y romper con su pareja, encontrará en
Silvio un amigo y un aliado para reconstruir su vida.
Análisis: Una novela con dos historias paralelas, una
contada en horizontal y otra en vertical. La primera, la
historia de la narradora protagonista; Cecilia, que nos
cuenta en sus capítulos la gran pena que siente tras la
muerte de su madre después de una dolorosa enfermedad; la
otra historia es la que cuenta por orden cronológico el
abuelo de una amiga de Cecilia al que ella va a visitar.
La novela habla de la esperanza tras la
tragedia, de superar el dolor y poner cada cosa en su lugar.
Tiene sus mejores pasajes en los recuerdos que la
protagonista desgrana sobre su madre, la vida juntas, la
enfermedad y las consecuencias de la pérdida, esa sensación
de haber sido estafada, pensar en lo que pudo haber sido si
un médico no hubiera equivocado el diagnóstico etc. Sin
embargo, poco a poco, los relatos de Cecilia (la autora)
destinados a mostrar que evoluciona, aprende de lo sucedido,
acepta la realidad y es capaz de vivir con ella, van
perdiendo naturalidad.
Las visitas a Silvio, que le recuerda a
Gregory Peck en “Gringo Viejo”, 1979 (quien tuvo una hija de
su segundo matrimonio llamada precisamente Cecilia), se
suceden mientras ambos personajes se toman mutuo cariño y la
protagonista trata de ganarse, con “estrategias” tipo
interés por la familia, a la mujer sudamericana que cuida
del anciano.
Tras la presentación se va alternando el
relato de Cecilia en primera persona, siempre recordando a
su madre y tratando de crear un misterio hasta de haber
dejado a un tal Miguel, novio de varios años, con el de
Silvio. Aunque al principio parecen tener “voces” diferentes
(él utiliza palabras más cultas) pronto se nota la de la
autora, pues ambos protagonistas emplean en abundancia el
“pobre” al referirse a otros personajes, algo que da cierto
tono de superioridad de algún tipo a los dos personajes.
La historia de Silvio comienza con el
relato de su infancia y la amistad con un niño negro
adoptado por un misterioso inglés que vive temporalmente en
su pueblo y continúa durante décadas hasta pasar por el
nazismo y algunos años posteriores. Lo más destacable de
esta parte es la descripción de la envidia que siente un
Silvio de ocho años ante el nacimiento de su hermano,
descrita con una credibilidad que se pierde al contar la
amistad el niño con su nuevo amigo, limitada a contar como
aprendían cada uno el idioma del otro y afirmar que son como
hermanos, sin mostrar los motivos de tal relación
(conversaciones sobre sus respectivas familias, el recién
nacido, confidencias en fin), optando por soltar parrafadas
superficiales acera del lugar y del británico viajero en un
intento de dar misterio al personaje, por fácil que sea
deducir a qué se dedica.
La autora trata de dotar a la historia de
Silvio de un misterio del que carece dado el conocimiento
general que tiene cualquiera de la época, por lo que ni la
intriga que siente Cecilia porque el anciano no ha contado a
su familia su faceta como escritor, que decide investigar,
ni las posteriores aventuras de este durante la guerra
sorprenden, perjudicadas además por las frases premonitorias
que suelta el personaje destinadas en apariencia a intrigar
y “enganchar” con la trama, que lo más que consiguen es que
se especule, y deduzca, lo que va a pasar. Así, la supuesta
intriga en torno a los sinsabores románticos del
protagonista y su amigo resulta muchas veces ingenua.
Marta Rivera de la Cruz España (Lugo,
1970) A los 18 años, se trasladó a Madrid, ingresando en
la Universidad Complutense donde se licenció en Ciencias
de la Información en la especialidad de Comunicación
Política. Durante su carrera, ya colaboró con diferentes
medios audiovisuales. Comenzó a publicar en 1996.
También ha ejercido como editora.
Su obra puede clasificarse como
novela clásica del siglo XX, con descripciones y
personajes realistas y cierta dosis autobiográfica.
También ha escrito literatura infantil y juvenil dentro
del ámbito de la fantasía y aventuras. Ha obtenido
algunos premios como escritora novel, y se le augura un
futuro prometedor.
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