IZQUIERDA UNIDA DE SAN ANDRÉS DEL RABANEDO (LEÓN)

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Ella, que todo lo tuvo

Angela Becerra

2009. Barcelona: Planeta, 424 páginas

Ella, que todo lo tuvo

Resumen: Es éste un relato de cierta extensión -424 páginas- que nos presenta a una mujer, Ella, que se dedica a la literatura. Pero, tras sufrir un grave accidente, deja de escribir. Quiere saber qué ha pasado con Chiara, su hija, y con Marco, su marido, pero en el hospital le dicen que viajaba sola. Después de un año de investigaciones, búsqueda y desesperación, se sigue sin saber nada de ellos. Solo le queda un peluche manchado de sangre, testigo de la tragedia. "Vivía embalsamada en su dolor, sonámbula despierta, pisoteando residuos de sueños desaparecidos que ya jamás volvería a tener. Culpándose hasta decapitarse el alma."

Hace muchos años que vive en Italia y que rompió con su familia en Colombia, pero a raíz del accidente su madre consigue después de muchos intentos ponerse en contacto con ella y junto a una carta le envía las notas tomadas por su padre sobre la historia de su familia en Firenze con la intención de que Ella recupere las ganas de vivir y de escribir. Así, Ella decide volver a la ciudad que tanto amó y en la que conoció a Marco. Su intención es investigar sobre la vida de su antepasada pero, aunque no quiere reconocerlo, vuelve a Firenze para dejarse morir de una vez y olvidar el dolor que no la abandona.

Una vez allí abre por fin el paquete que le envió su madre. En él encuentra unas hojas amarillentas escritas a mano por su padre y llenas de tachones, y unas maderas que ocultan una hoja corroída por el tiempo de la que solo puede descifrar una fecha: 1479, y el dibujo perfecto de una gema. Dentro del paquete hay también un pañuelo anudado que guarda un diamante azul, la piedra de la que tanto le habían hablado sus padres. Una gema que les podría haber sacado de la pobreza y que, sin embargo, seguía en su poder. Un diamante con el cual, según le contaron de niña, hace siglos una mujer se suicidó por amor.

"Cuentan que mi abuela, siendo niña, mientras jugaba a disfrazarse con ropas antiguas, encontró en un viejo baúl un libro envuelto en un pañuelo de seda. Era una especie de diario con lomo de terciopelo rojo e incrustaciones de piedras preciosas: perlas, rubíes, zafiros... Le dijeron que había pertenecido a una adolescente que había muerto en extrañas circunstancias. Mi abuela no volvió a separarse de él, pues lo consideraba su gran tesoro, hasta que una noche, mientras dormía, alguien lo robó de debajo de su almohada y nunca más se supo de él. Al cabo de mucho tiempo, cuando ya se había casado, recibió en un correo anónimo esta página."

En su deambular por Firenze, Ella entra en una librería de viejo regentada por un hombre callado y misterioso. Su nombre es Lívido, un antiguo sacerdote que volvió a la ciudad tras la muerte de su padre para hacerse cargo de la librería. Lívido había sido sacerdote casi por imposición materna y el amor y el deseo por una mujer casada le hicieron dejar el sacerdocio. Aquel amor le rompió el corazón y desde entonces sobrevive como "guardián de los sueños ajenos".

Ella se matricula en un curso de restauración de libros antiguos, camina sin rumbo por la ciudad, intenta volver a escribir, pero no puede. También investiga sobre las historias que le contaban de niña, sobre el palacio Bianchi, hogar de su antigua familia y sobre el diario de su antepasada que pudo ser uno de los miles de libros que desaparecieron con la gran inundación de 1966, sin saber que es Lívido quien lo guarda en su librería como un tesoro que recuperó de las aguas del Arno.

Un día, en el café, Lívido escucha a unos hombres hablar de la Donna di Lacrima, una mujer misteriosa que recibe a hombres ilustres de la ciudad después de que éstos le escriban bellas cartas solicitando su atención. Los recibe desnuda cubierta con una máscara donde destella un diamante azul. La mujer nunca habla, solo escucha y deja que los hombres que la visitan acaricien su cuerpo con algún objeto que signifique algo para sus dueños, que sea símbolo de su poder o de sus miedos: una pluma, un billete, un papel... Allí, los hombres poderosos se dejan llevar por sus emociones, se confiesan, hablan de sus debilidades, de sus miedos.

La Donna di Lacrima no es otra que Ella, que busca con ese disfraz quizá desaparecer de sí misma y también del dolor de la muerte. Y Lívido la escribe también sin saber que es la misma mujer que visita su librería cada tarde y a la que él contempla desde su retiro de hombre solitario y desencantado.

"Ahora tenía la posibilidad de jugar a sentir. Provocar en una mujer totalmente anónima y desconocida un cúmulo de sensaciones. Si ella jugaba con su silencio y su máscara a impresionar a los hombres, él jugaría con palabras de otros a tocar su alma, algo que le seducía mucho más que acariciar el cuerpo por el que muchos hombres suspiraban."

Entretanto, Ella sueña pesadillas de muerte con su marido, con su hija, que la reclaman su atención cada noche desde el otro mundo. No puede más y decide matarse. Para ello acude a un anticuario y compra un arma antigua. Pero aún no está preparada. Quiere esperar a que sus seres queridos estén muertos de verdad, a que se encuentren sus cuerpos y ella pueda descansar junto a ellos.

Vive acosada por fantasmas, fantasmas reales y fantasmas imaginados. El fantasma de su abuelo y sus abusos, las uñas repugnantes de su abuelo violando su intimidad una y otra vez. El silencio, el miedo, el asco, la ceguera de su madre y su incomprensión. El fantasma de su hija, cuyo rastro busca cada sábado en el lugar del accidente.

Pero su mayor fantasma, su mayor miedo, es encontrarse con la Otra, la que la acecha desde el espejo, la que le reprocha la muerte de su marido y de su hija, la que acusa, la que ríe con maldad de su dolor, la que le hace dudar de todo y la impide seguir con su vida. Parece como si el querer olvidar la tragedia, pasar página, fuera el detonante para que la Otra aparezca y la reproche su intento por ser feliz.

Sabatini, su profesor de restauración, será quien descubra casi por azar el fantasma que la acosa y será quien se lo cuente a Lívido, lo que hará que este decida arriesgarse para salvar a Ella y salvarse a sí mismo. Pero un primer beso de los dos, un beso mágico precursor de muchas otras cosas, provoca que la Otra tome el poder de su cuerpo y la encierre en su habitación sin que nadie sepa nada de su paradero.

Pero Lívido no está dispuesto a dejarla sola y luchará para que Ella se enfrente a la verdad, una verdad que estará a punto de destruirla.

 

Análisis: Preciosa y maravillosa novela. Con un cuidado estilístico y narrativo inmejorable. Como vemos, nos encontramos ante un personaje –desconocemos si autobiográfico- que ha perdido su camino vital y se halla desnortado en un mundo hostil. Por ello, busca encontrar el verdadero sentido de su vida y lucha por hallar la felicidad. Se trata, en suma, de un conmovedor relato cargado de sensualidad y bastante bien escrito, aunque, a nuestro juicio, demasiado extenso con relación a su argumento.   

Ella que todo lo tuvo es una historia sobre la pérdida y la soledad, sobre el encuentro y el desencuentro. Sobre la muerte y el pecado de no apreciar la vida, de no vivirla en toda su intensidad.

"Tenemos miedo de que aquello que soñamos pueda convertirse en realidad, porque si sucediera, si por una equivocación el destino nos trajera la alegría, estamos convencidos de que seguramente no sabríamos afrontarla."

Es también un juego de espejos magnífico por el que el lector se cuestiona qué hay de real en la historia de Ella y qué de imaginario. Una pregunta que se va respondiendo poco a poco hasta que la verdad o lo que se cree que es la verdad sale a la luz. Y a través de este juego de realidad-ficción dentro de la propia trama de la historia, la autora parece interrogarse también sobre la propia esencia de la literatura, el auténtico antídoto contra la muerte.
    
"¿Y si ambos fueran el resultado de una historia ficticia? ¿Y si en realidad no existieran? ¿Y si fueran dos personajes esbozados de una novela sin escribirse, una mentira que continuaba vagando entre los sueños y paranoias de algún escritor cansado?"

Ella es una víctima de sí misma, de un pasado que no quiere recordar y de otro que no puede olvidar, una mujer que no quiere morir, pero que no sabe cómo vivir, una mujer que arrastra una verdad tan dolorosa que no tiene más remedio que ocultarla tras otras realidades inventadas. 

Ángela Becerra muestra en esta novela una vez más su importante formación poética, tanto en el contenido como en el propio estilo de la obra. Es un texto que destila una profunda sensualidad cargada de deseos no cumplidos, una sensualidad de otra época, de caricias sin piel, de olores y recuerdos. La autora recrea un mundo casi onírico, misterioso, que tiene como marco perfecto la ciudad de Florencia con su carga de historia y de amores antiguos.

"Agua tibia, tibia, tibia, penumbra, nadar en otro... dolor dulce; hiel que se convierte en miel. Muerte y resurrección, resurrección y muerte. Orgasmo de bocas y, entre sus piernas, ese temblor de vida. Sueño sin nombre. Principio y fin."

Los personajes que acompañan a Ella durante la novela son como corifeos, seres que se mueven a su alrededor como espectros, que ofrecen al lector las claves que a la propia protagonista se le escapan: Fabricio, el conserje, su contacto con la realidad; el vagabundo sin nombre que le recita pasajes de Dante, los hombres poderosos que visitan a la Donna di Lacrima con sus miserias y sus miedos; Sabatini, su profesor, que será la clave para conocer la verdad oculta.

Poesía, soledad, dolor, una bella historia de amor y de pérdida. Una poética y lúcida reflexión sobre la identidad y el miedo a la vida.

¿Qué tal si nos quitamos las máscaras de una vez por todas? Y no me refiero a estas que llevamos; hablo de las que portamos en el fondo de nuestra alma, las que no se ven pero están, las que nos han paralizado durante tantos años."

 

Ángela Becerra

Ángela Becerra nació en Cali (Colombia), donde estudió Comunicación. Durante veinte años se dedicó a la creación publicitaria, y obtuvo numeroso premios internacionales. En el año 2000 y siendo vicepresidenta creativa de una de las agencias más relevantes de España, abandonó su exitosa carrera para dedicarse por entero a su pasión más profunda: la literatura. Su primera obra publicada fue Alma abierta (2001), un bello poemario que aborda los conflictos del ser humano en la madurez. De los amores negados (2003), su primera novela publicada, obtuvo el Latin Literary Award 2004 de la prestigiosa Feria del Libro de Chicago, y una calurosa acogida de la crítica y de los lectores de España y Latinoamérica. El penúltimo sueño (2005) la consagró como gran novelista. Con ella obtuvo el Premio Azorín de Novela 2005, el Premio al Mejor Libro Colombiano de Ficción 2005 y de nuevo el Latin Literary Award 2006. En 2007, Lo que le falta al tiempo también fue reconocida con el Latin Literary Award como mejor novela en las categorías de misterio y de sentimientos. Actualmente su obra está siendo traducida a una veintena de idiomas. Es columnista habitual del diario ADN. Ángela Becerra vive en Barcelona, donde está escribiendo su próxima novela.

 

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