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Resumen: Es éste un relato de
cierta extensión -424 páginas- que nos presenta a una
mujer, Ella, que se dedica a la literatura. Pero, tras
sufrir un grave accidente, deja de escribir. Quiere
saber qué ha pasado con Chiara, su hija, y con Marco, su
marido, pero en el hospital le dicen que viajaba sola.
Después de un año de investigaciones, búsqueda y
desesperación, se sigue sin saber nada de ellos. Solo le
queda un peluche manchado de sangre, testigo de la
tragedia. "Vivía embalsamada en su dolor, sonámbula
despierta, pisoteando residuos de sueños desaparecidos
que ya jamás volvería a tener. Culpándose hasta
decapitarse el alma."
Hace muchos años que vive en Italia y que rompió con su
familia en Colombia, pero a raíz del accidente su madre
consigue después de muchos intentos ponerse en contacto
con ella y junto a una carta le envía las notas tomadas
por su padre sobre la historia de su familia en Firenze
con la intención de que Ella recupere las ganas de vivir
y de escribir. Así, Ella decide volver a la ciudad que
tanto amó y en la que conoció a Marco. Su intención es
investigar sobre la vida de su antepasada pero, aunque
no quiere reconocerlo, vuelve a Firenze para dejarse
morir de una vez y olvidar el dolor que no la abandona.
Una vez allí abre por fin el paquete que le envió su
madre. En él encuentra unas hojas amarillentas escritas
a mano por su padre y llenas de tachones, y unas maderas
que ocultan una hoja corroída por el tiempo de la que
solo puede descifrar una fecha: 1479, y el dibujo
perfecto de una gema. Dentro del paquete hay también un
pañuelo anudado que guarda un diamante azul, la piedra
de la que tanto le habían hablado sus padres. Una gema
que les podría haber sacado de la pobreza y que, sin
embargo, seguía en su poder. Un diamante con el cual,
según le contaron de niña, hace siglos una mujer se
suicidó por amor.
"Cuentan que mi abuela, siendo niña, mientras jugaba a
disfrazarse con ropas antiguas, encontró en un viejo
baúl un libro envuelto en un pañuelo de seda. Era una
especie de diario con lomo de terciopelo rojo e
incrustaciones de piedras preciosas: perlas, rubíes,
zafiros... Le dijeron que había pertenecido a una
adolescente que había muerto en extrañas circunstancias.
Mi abuela no volvió a separarse de él, pues lo
consideraba su gran tesoro, hasta que una noche,
mientras dormía, alguien lo robó de debajo de su
almohada y nunca más se supo de él. Al cabo de mucho
tiempo, cuando ya se había casado, recibió en un correo
anónimo esta página."
En su deambular por Firenze, Ella entra en una librería
de viejo regentada por un hombre callado y misterioso.
Su nombre es Lívido, un antiguo sacerdote que volvió a
la ciudad tras la muerte de su padre para hacerse cargo
de la librería. Lívido había sido sacerdote casi por
imposición materna y el amor y el deseo por una mujer
casada le hicieron dejar el sacerdocio. Aquel amor le
rompió el corazón y desde entonces sobrevive como
"guardián de los sueños ajenos".
Ella se matricula en un curso de restauración de libros
antiguos, camina sin rumbo por la ciudad, intenta volver
a escribir, pero no puede. También investiga sobre las
historias que le contaban de niña, sobre el palacio
Bianchi, hogar de su antigua familia y sobre el diario
de su antepasada que pudo ser uno de los miles de libros
que desaparecieron con la gran inundación de 1966, sin
saber que es Lívido quien lo guarda en su librería como
un tesoro que recuperó de las aguas del Arno.
Un día, en el café, Lívido escucha a unos hombres hablar
de la Donna di Lacrima, una mujer misteriosa que recibe
a hombres ilustres de la ciudad después de que éstos le
escriban bellas cartas solicitando su atención. Los
recibe desnuda cubierta con una máscara donde destella
un diamante azul. La mujer nunca habla, solo escucha y
deja que los hombres que la visitan acaricien su cuerpo
con algún objeto que signifique algo para sus dueños,
que sea símbolo de su poder o de sus miedos: una pluma,
un billete, un papel... Allí, los hombres poderosos se
dejan llevar por sus emociones, se confiesan, hablan de
sus debilidades, de sus miedos.
La Donna di Lacrima no es otra que Ella, que busca con
ese disfraz quizá desaparecer de sí misma y también del
dolor de la muerte. Y Lívido la escribe también sin
saber que es la misma mujer que visita su librería cada
tarde y a la que él contempla desde su retiro de hombre
solitario y desencantado.
"Ahora tenía la posibilidad de jugar a sentir. Provocar
en una mujer totalmente anónima y desconocida un cúmulo
de sensaciones. Si ella jugaba con su silencio y su
máscara a impresionar a los hombres, él jugaría con
palabras de otros a tocar su alma, algo que le seducía
mucho más que acariciar el cuerpo por el que muchos
hombres suspiraban."
Entretanto, Ella sueña pesadillas de muerte con su
marido, con su hija, que la reclaman su atención cada
noche desde el otro mundo. No puede más y decide
matarse. Para ello acude a un anticuario y compra un
arma antigua. Pero aún no está preparada. Quiere esperar
a que sus seres queridos estén muertos de verdad, a que
se encuentren sus cuerpos y ella pueda descansar junto a
ellos.
Vive acosada por fantasmas, fantasmas reales y fantasmas
imaginados. El fantasma de su abuelo y sus abusos, las
uñas repugnantes de su abuelo violando su intimidad una
y otra vez. El silencio, el miedo, el asco, la ceguera
de su madre y su incomprensión. El fantasma de su hija,
cuyo rastro busca cada sábado en el lugar del accidente.
Pero su mayor fantasma, su mayor miedo, es encontrarse
con la Otra, la que la acecha desde el espejo, la que le
reprocha la muerte de su marido y de su hija, la que
acusa, la que ríe con maldad de su dolor, la que le hace
dudar de todo y la impide seguir con su vida. Parece
como si el querer olvidar la tragedia, pasar página,
fuera el detonante para que la Otra aparezca y la
reproche su intento por ser feliz.
Sabatini, su profesor de restauración, será quien
descubra casi por azar el fantasma que la acosa y será
quien se lo cuente a Lívido, lo que hará que este decida
arriesgarse para salvar a Ella y salvarse a sí mismo.
Pero un primer beso de los dos, un beso mágico precursor
de muchas otras cosas, provoca que la Otra tome el poder
de su cuerpo y la encierre en su habitación sin que
nadie sepa nada de su paradero.
Pero Lívido no está dispuesto a dejarla sola y luchará
para que Ella se enfrente a la verdad, una verdad que
estará a punto de destruirla.
Análisis: Preciosa y maravillosa novela. Con un
cuidado estilístico y narrativo inmejorable. Como vemos, nos encontramos ante un
personaje –desconocemos si autobiográfico- que ha perdido su
camino vital y se halla desnortado en un mundo hostil. Por
ello, busca encontrar el verdadero sentido de su vida y
lucha por hallar la felicidad. Se trata, en suma, de un
conmovedor relato cargado de sensualidad y bastante bien
escrito, aunque, a nuestro juicio, demasiado extenso con
relación a su argumento.
Ella que todo lo tuvo es una historia
sobre la pérdida y la soledad, sobre el encuentro y el
desencuentro. Sobre la muerte y el pecado de no apreciar
la vida, de no vivirla en toda su intensidad.
"Tenemos miedo de que aquello que soñamos pueda
convertirse en realidad, porque si sucediera, si por una
equivocación el destino nos trajera la alegría, estamos
convencidos de que seguramente no sabríamos afrontarla."
Es también un juego de espejos magnífico por el que el
lector se cuestiona qué hay de real en la historia de
Ella y qué de imaginario. Una pregunta que se va
respondiendo poco a poco hasta que la verdad o lo que se
cree que es la verdad sale a la luz. Y a través de este
juego de realidad-ficción dentro de la propia trama de
la historia, la autora parece interrogarse también sobre
la propia esencia de la literatura, el auténtico
antídoto contra la muerte.
"¿Y si ambos fueran el resultado de una historia
ficticia? ¿Y si en realidad no existieran? ¿Y si fueran
dos personajes esbozados de una novela sin escribirse,
una mentira que continuaba vagando entre los sueños y
paranoias de algún escritor cansado?"
Ella es una víctima de sí misma, de un pasado que no
quiere recordar y de otro que no puede olvidar, una
mujer que no quiere morir, pero que no sabe cómo vivir,
una mujer que arrastra una verdad tan dolorosa que no
tiene más remedio que ocultarla tras otras realidades
inventadas.
Ángela Becerra muestra en esta novela una vez más su
importante formación poética, tanto en el contenido como
en el propio estilo de la obra. Es un texto que destila
una profunda sensualidad cargada de deseos no cumplidos,
una sensualidad de otra época, de caricias sin piel, de
olores y recuerdos. La autora recrea un mundo casi
onírico, misterioso, que tiene como marco perfecto la
ciudad de Florencia con su carga de historia y de amores
antiguos.
"Agua tibia, tibia, tibia, penumbra, nadar en otro...
dolor dulce; hiel que se convierte en miel. Muerte y
resurrección, resurrección y muerte. Orgasmo de bocas y,
entre sus piernas, ese temblor de vida. Sueño sin
nombre. Principio y fin."
Los personajes que acompañan a Ella durante la novela
son como corifeos, seres que se mueven a su alrededor
como espectros, que ofrecen al lector las claves que a
la propia protagonista se le escapan: Fabricio, el
conserje, su contacto con la realidad; el vagabundo sin
nombre que le recita pasajes de Dante, los hombres
poderosos que visitan a la Donna di Lacrima con sus
miserias y sus miedos; Sabatini, su profesor, que será
la clave para conocer la verdad oculta.
Poesía, soledad, dolor, una bella historia de amor y de
pérdida. Una poética y lúcida reflexión sobre la
identidad y el miedo a la vida.
¿Qué tal si nos quitamos las máscaras de una vez por
todas? Y no me refiero a estas que llevamos; hablo de
las que portamos en el fondo de nuestra alma, las que no
se ven pero están, las que nos han paralizado durante
tantos años."
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Ángela
Becerra |
Ángela Becerra nació en Cali
(Colombia), donde estudió Comunicación. Durante veinte
años se dedicó a la creación publicitaria, y obtuvo
numeroso premios internacionales. En el año 2000 y
siendo vicepresidenta creativa de una de las agencias
más relevantes de España, abandonó su exitosa carrera
para dedicarse por entero a su pasión más profunda: la
literatura. Su primera obra publicada fue Alma abierta
(2001), un bello poemario que aborda los conflictos del
ser humano en la madurez. De los amores negados (2003),
su primera novela publicada, obtuvo el Latin Literary
Award 2004 de la prestigiosa Feria del Libro de Chicago,
y una calurosa acogida de la crítica y de los lectores
de España y Latinoamérica. El penúltimo sueño (2005) la
consagró como gran novelista. Con ella obtuvo el Premio
Azorín de Novela 2005, el Premio al Mejor Libro
Colombiano de Ficción 2005 y de nuevo el Latin Literary
Award 2006. En 2007, Lo que le falta al tiempo también
fue reconocida con el Latin Literary Award como mejor
novela en las categorías de misterio y de sentimientos.
Actualmente su obra está siendo traducida a una veintena
de idiomas. Es columnista habitual del diario ADN.
Ángela Becerra vive en Barcelona, donde está escribiendo
su próxima novela.
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