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Resumen:
El Fuego es la
continuación de El Ocho, que fue publicado a mediados
de los ochenta. Cuenta la historia de Alexandra Solarin, la
hija de Cat Velis (protagonista principal de El Ocho)
y Solarin (también coprotagonista). Al igual que le sucedió
a Catherine Velis, Alexandrá se verá envuelta en una trama
que le obligará a participar nuevamente en El Juego que gira
en torno al legendario ajedrez de Montglane. En este
libro se continúa la búsqueda de las piezas de ajedrez de
Carlomagno, llamado el Montglane, trebejos que la madre
de la protagonista Cat Velis,
esconde en países
como Irak, Rusia, Albania y Estados Unidos, ya que reunirlos
confiere el oscuro poder de destruir o crear civilizaciones.
El Fuego continúa en cierto modo la “partida” iniciada e
inconclusa de El Ocho y se desarrolla también de la
misma forma: alternando pasajes históricos en una trama que
sucede en el pasado con una que acontece en una realidad
actual. Al igual que en El Ocho, se entremezclan
perfectamente la fantasía y los personajes y acontecimientos
históricos reales.
Análisis: Suele decirse que segundas partes no son
buenas. La autora nos narra la historia dando saltos del
pasado al presente. Tenemos una parte narrada en tercera
persona y situada en el siglo XIX, que cuenta las
vicisitudes de Charlot, el hijo de la monja que encontró el
ajedrez en la anterior novela, y que posee poderes
visionarios. Intercalado con eso vemos la narración en
primera persona de la hija de Catherine Velis y Alexander
Solarin, Alexandra, una joven que trabaja como cocinera para
un chef vasco llamado Boujaron (que no Bujarrón...).
Como es de rigor en los bestsellers, el primer capítulo
cuenta un hecho impactante, la muerte de Alexander Solarin a
manos de un francotirador cuando acompañaba a su pequeña
Alexandra a un torneo de ajedrez. Aunque el primer capítulo
aburre un poco con su exceso de palabrería, al menos pasa
algo en él. Sin embargo, no será la tónica del resto del
libro.
El argumento está tan enrevesado que es imposible entender
lo que pasa. Confieso que yo al menos no he entendido nada.
No sé para qué sirve ser la Reina blanca, o la Negra, qué
implica eso, por qué es importante, quién ha organizado
tamaño delirio, cuál es el Juego dichoso en el que están
envueltos los protagonistas, y cuál es su trascendencia. En
el libro no hay ni una gota de acción, todo son personajes
soltando discursos seudoesotéricos donde te vinculan cosas
sin sentido. Por ejemplo, el vasco te habla del Olenztero
(el Papá Noel euskaldún) como si también tuviera que ver con
la trama, y así con todo, con casi cada objeto que aparece:
todo se explica atendiendo a simbolismos herméticos,
alquímicos, etc. Hasta los nombres de los personajes ¡ahí es
nada! tienen significados ocultos. Y como en anteriores
bodrios de la autora (El Ocho, el Círculo Mágico) la
conspiración parece circunscribirse al círculo familiar y
amistoso de los protagonistas. Todos se conocen, todos están
metidos en el ajo, hasta el cocinero vasco. Y en el relato
del pasado solo intervienen personajes famosos como Lord
Byron, Teyllerand y otros, lo cual queda sumamente ridículo
y forzado. Además, muchas de estas intervenciones, por no
decir TODA LA PARTE DEL PASADO, sobra, no añade nada, y
podría suprimirse sin ningún efecto en el libro.
El libro es muy aburrido, denso, lento y no tiene ni pies
ni cabeza. Más que una novela parece un compendio de
esoterismo y simbología del que además es difícil retener
algo. Mezcla tantas cosas y de forma tan aleatoria que
realmente es imposible meterse en la trama, en algo tan
vacío, que pretende ser lo contrario. Al final te quedas
igual que al principio, porque no ves un desenlace lógico ni
claro.
Solo desperté del tedio que me produjo esta novela en
algunos contados párrafos, justo los que hablan del cocinero
vasco. Porque lo de esta autora es de risa. Se supone que
vivió durante una temporada en el País Vasco, y aún así se
ha documentado sobre el tema como si fuera Dan Brown con
Sevilla, vamos, de pena.
Resulta que el cocinero Boujarón vive en una villa que se
llama ¡atención! EUSKAL HERRIA, y su servicio doméstico y de
guardaespaldas recibe el nombre de BRIGADA VASCA. Si ya con
esto parece que estuvieramos hablando de un grupo
terrorista, resulta que para hacerlo aún más ridículo, la
autora dice que van disfrazados con txapelas (boina vasca) y
fajines. Pero eso no es todo, bailan la Espatadanzta y la
utilizan como arte marcial contra sus enemigos. ¿No es
alucinanteeee? La parte en la que esta brigada, que luego
resulta que no eran vascos auténticos, sino derviches
disfrazados, ataca a los malos es de carcajada. Previamente
una camarera en patines lanza botellas de sidra vasca (sagardo,
dice Neville, y añade que es tan mala que no gusta a los
españoles) para defender a la chica; y luego llegan los
vascos falsos y se lían a espatadantzazos. Delirante.
Pero toda la novela carece de sentido. No tiene interés
ninguno. Hay que tener una gran voluntad para leer este
cúmulo de dislates y de datos inconexos que no se sabe muy
bien qué quieren decir. Los personajes, no hay ni que
mencionarlo, son planos totales. La autora los describe de
forma chapucera. Así el cocinero vasco habla mezclando el
vasco, el francés y el español; y hay otro personaje que
dice muchos refranes y así es el desarrollo que hace de
ellos. Bueno, se me olvida que el chico es super guapo y
atractivo y tiene una preciosa melena rizada, y que la
pareja protagonista se enamora de pronto, sí, de pronto, sin
que se vea ni un atisbo de relación (por cierto, la historia
de amor da algo de asco). Todo es inverosímil y ridículo.
Katherine Neville es una escritora
estadounidense, conocida principalmente por su novela El
Ocho, que fue un éxito de ventas mundial. Nació en
Missouri en 1945 y durante años trabajó como
vicepresidenta para el Banco de América, y luego trabajó
como asesora técnica de instalaciones informáticas tanto
para gobiernos como empresas privadas como IBM y
Deutsche Bundesbank. Trabajó además en el ámbito de los
transportes y en el de energía, además de ser fotógrafa
comercial, modelo y pintora. A partir de los setenta se
convirtió en una de las novelistas más leídas del mundo
merced a su novela El Ocho. Riesgo Calculado, su primera
novela experimentó también un mayor éxito a raíz de las
publicaciones anteriores. En diciembre de 2008 publicó
la continuación de El Ocho, titulada El Fuego.
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