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Resumen: Tel
Aviv, hora punta. Una mujer acciona los explosivos que
oculta bajo sus ropas en un restaurante atestado de
personas. Las numerosas víctimas empiezan a llegar por
oleadas al hospital. El doctor Amín Jaafari, un israelí de
origen palestino, se pasa el día intentando salvar lo
insalvable. Hasta que de repente el caos y la confusión
dejan paso a la sorpresa y la amargura: entre los muertos se
halla el cadáver destrozado de su mujer. Y, lo que es peor,
todo apunta a que ella es la terrorista suicida. El mundo se
derrumba en torno al doctor Amín. De médico modélico pasa a
ser un sospechoso para sus compañeros, para sus vecinos y,
por supuesto, para la policía. Sumido en un profundo estado
de ansiedad, necesita saber qué llevó a una mujer moderna,
sin ataduras religiosas, integrada en la vida israelí, a
inmolarse en un atroz atentado. Sus preguntas en el entorno
familiar le depararán ingratas y peligrosas sorpresas.
Análisis: El protagonista de esta novela, Amín
Jaafari y su esposa Sihem, aunque palestinos, están
nacionalizados en Israel y viven en Tel Aviv. Él es un
respetado cirujano y ella es una mujer moderna, sin ataduras
religiosas e integrada en la vida israelí. Un atentado mata
a su mujer y destroza la vida de Amín ya que: Sihem es la
Kamikaze suicida.
Incredulidad, ira, desasosiego conducen a
Amín hasta los que cree culpables del lavado de cerebro que
llevó a Sihem a la sinrazón, llevando como únicas armas su
verdad y la vida que ha elegido. En su búsqueda nuestro
protagonista entrará en contacto con otras verdades: “...El
verdadero bastardo no es el que no conoce a su padre sino el
que no conoce sus referencias”. Estas duras palabras
escupidas por un líder religioso a Amín, ponen de manifiesto
la mentalidad de una buena parte del pueblo palestino que
ven de esta forma a quienes no hacen frente a la causa
palestina. Por otra parte, esta aseveración se verá
respaldada por un caudillo guerrillero para quien el
atentado suicida de Sihem, quien sí sabía donde estaba su
clase, es considerado un acto para redimir a Amín y que
despierte de su impasibilidad.
Esta es una historia bien contada, la
temática que aborda es dura, amarga y conmovedora. Con
lenguaje contundente y rico, el uso del tiempo presente
confiere a la narración un ritmo implacable tanto en los
diálogos como en las situaciones de introspección y
desesperanza.
El argumento tiene como eje el terrorismo
y las diferentes posturas ante el mismo desde dentro, esto
es, la de los propios terroristas, la de aquellos que les
aplauden y apoyan, y la más importante, la de aquellos que
lo entienden. Para llegar a este punto de comprensión no es
imprescindible pertenecer a la misma civilización, sociedad
o ambiente sino que es fundamental compartir la misma
mentalidad. El Dr. Jaafari es un árabe palestino
nacionalizado israelí, para él la cirugía sirve para salvar
las vidas de sus pacientes y no sus enemigos. No cree en las
profecías, que ensalzan el sufrimiento en detrimento del
sentido común, ya que para él la vida es un préstamo y
considera que nada en la vida nos pertenece. Sin embargo, a
partir del atentado hay un cambio radical en su actitud,
entra en las filas de aquellos que pierden el miedo porque
ya no tienen nada que perder. El autor describe así
magistralmente la hecatombe emocional que sufre el
personaje.
La atroz inmolación deja al descubierto
la impostura. La relación con su mujer es pura ficción, no
era el problema que entre ellos hubiese secretos, ella era
otra mujer y sólo pone de manifiesto quien es cuando no
puede haber replica. Muchos de sus colegas, pacientes y
admiradores no dudan en juzgarle y condenarle. Su anodina
familia palestina manifiesta profusamente el orgullo que
sienten por el sacrificio de su mujer. No obstante, es
obvio que para todos ellos Amín también es un impostor.
Yasmina
Khadra (en árabe, ياسمينة خضراء que significa jazmín
verde) (Kenadsa, Wilaya de Béchar, Sahara argelino 10 de
enero de 1955) es el seudónimo femenino del escritor
argelino en lengua francesa Mohammed Moulessehoul (محمد
مولسهول). El propio autor fue acusado de impostura por
sus decepcionados lectores cuando se descubrió que
Yasmina Khadra no era una audaz e inteligente escritora
argelina sino un ex soldado argelino llamado Mohamed
Moulessehoul. Él consideró necesario el pseudónimo para
esconder su identidad y poder así, a través de sus
novelas, denunciar el drama que padece su país, desde la
corrupción de los círculos de poder a la irracionalidad
sangrienta de los fundamentalistas islámicos. Autor de
una veintena de libros de novela negra, El
atentado, ambientado en Tel Aviv, es el
segundo libro de una trilogía que comenzó con
Golondrinas de Kabul , ambientada en Afganistán, y
termina con Las sirenas de Bagdad ambientada
en la guerra Irak-EEUU.
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