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Resumen:
Londres, 1896. Innumerables inventos hacen creer al hombre
que la ciencia es capaz de conseguir lo imposible, como
demuestra la aparición de la empresa Viajes Temporales
Murray, que abre sus puertas dispuesta a hacer realidad el
sueño más codiciado de la humanidad: viajar en el tiempo, un
anhelo que el escritor H. G. Wells había despertado un año
antes con su novela La máquina del tiempo. De repente, el
hombre del siglo XIX tiene la posibilidad de viajar a otras
épocas, como hace Claire Haggerty, una joven acaudalada e
insatisfecha que está convencida de que ninguno de sus
pretendientes puede ofrecerle el amor verdadero. Esa
insatisfacción la llevará a viajar al año 2000, donde se
enamorará de un hombre del futuro, un hombre que en su época
aún no ha nacido, con quien vivirá una historia de amor a
través del tiempo. Pero no todos desean ver el mañana.
Andrew Harrington es un joven que pretende suicidarse al
comprender que nada podrá borrar el dolor que que siente por
la muerte de su amada, una prostituta llamada Mary Kelly,
que fue la última víctima de Jack el Destripador. Pero
abandona la idea cuando le ofrecen viajar ocho años en el
pasado para salvarla de la muerte él mismo. Y el propio H.
G. Wells sufrirá los riesgos de los viajes temporales cuando
un viajero del futuro llegue a su época con la intención de
matarlo para publicar sus novelas con su nombre, obligándolo
a emprender una desesperada huida a través del tiempo,
atravesando la II Guerra Mundial y los años ochenta hasta
perderse en un futuro tan remoto como insondable.
Análisis: En El mapa del tiempo Félix J. Palma teje
una fantasía histórica tan insustancial como aburrida, una
historia de puro entretenimiento infantil que trata, sin
éxito, de rendir homenaje a los comienzos de la ciencia
ficción, y transportará al lector a un caos inconexo en su
propio viaje paranoico y deslavazado en el tiempo. Se lee
por encima y a trompicones, buscando tratar de acabar cuanto
antes el hastío y la desgana que produce. Puro
entretenimiento insustancial no recomendable más que para
tardes de soberano hastío y aburrimiento. En definitiva,
retorcido ejercicio de retórica insustancial.
Félix J. Palma (Sanlúcar de Barrameda,
1968) Su dedicación al género del cuento lo ha reportado
más de un centenar de galardones, como el Gabriel Aresti,
Alberto Lista o Miguel de Unamuno. En su primer volumen
de relatos, El vigilante de la salamandra (1998),
destacaba su habilidad para insertar el elemento
fantástico en lo cotidiano, uno de los principales
rasgos de su narrativa. Sus cuentos han sido recogidos
en diversas antologías, como Fabricantes de Sueños, Lo
que cuentan los Cuentos, Cuentos de damas fantásticas,
Pequeñas resistencias: antología del nuevo cuento
español, Nosotros los Solitarios, La Ciudad Escrita,
Macondo boca arriba o Cuento vivo de Andalucía, entre
otras. Su labor cuentística ha merecido un estudio en De
Profundis: Antología Crítica de Literatura Fantástica
(2000). También ha colaborado en la introducción y
selección de la antología de cuentos de José Luis
Acquaroni Liturgias del Fracaso (2002)Como novelista ha
publicado la novela juvenil La Hormiga que quiso ser
Astronauta (2001) y Las corrientes oceánicas, con la que
obtuvo el Premio de novela Luis Berenguer en 2005. Con
su última novela, El mapa del tiempo, ha sido
galardonado con el XL Premio Ateneo de Sevilla 2008.
Actualmente colabora en prensa como columnista y crítico
literario, imparte talleres literarios y ejerce de
asesor editorial.
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