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Resumen:
Ariel hereda unos
enigmáticos manuscritos. Quien desentrañe la clave que
albergan en su interior poseerá una gran sabiduría, pues
están relacionados con los objetos sagrados de las tribus de
Israel. Pero hay personas que quieren ese secreto y están
dispuestas a todo para conseguirlo.
Análisis: En el argumento del libro, cuyo desarrollo
transcurre dando saltos temporales entre finales de los 80
(donde vive la protagonista) y otras épocas, como la de
Jesucristo o la pre-segunda guerra mundial, esta chica, una
experta nuclear, recibe la noticia de que un familiar suyo
ha fallecido asesinado y unos documentos le han sido legados
en herencia. Documentos que debe recoger y que al parecer
son tan importantes como para que su vida esté en peligro,
no en vano recogen unos textos rúnicos o algo parecido en el
que se pueden descifrar claves importantes sobre todas las
religiones y creencias de la historia, además de poder
descubrir ciertas claves relacionadas con la astrología y
astronomía que indican cuando sucederán guerras o
catástrofes varias en el futuro (si es que lo poco que
entendí de la novela lo hice bien, claro está). A partir de
ahí comienza una exhaustiva investigación que formará parte
de casi todo el tocho que supone el libro.
Un culebrón en toda regla. Pesado, vano, supérfluo,
etnocéntrico, racista, pesadísimo, absolutamente confuso,
una paranoia mental de la autora que ha decepcionado de
forma increíble. Con una visión completamente
conservadora y etnocéntrica, que hace un panegírico a la
energía atómica y presenta a Rusia como lo hiciera un
fanático macarthista en la guerra fría.
Menudo culebrón, tías
que son abuelas, primas medio hermanos, primos medio
hermanos, tíos medio hermanos casados con sobrinas, abuelos
por sorpresa, tías aparecidas de la nada y un largo etc.,
menudo tostón de relaciones familiares, Katherine Neville
cayó en una telenovela de lo más absurdo, que
fácilmente podría hacer enrojecer a cualquier culebrón de la
tele que se precie
como Falcon Crest. Algo que no ayuda precisamente a
coger el interés ya perdido por el aburrimiento de tener que
leer tanta explicación histórica y tanta morralla.
En cuanto a la historia del misterio, perdón si digo que
seguimos sin enterarnos qué contenían los famosos documentos
de la abuela-tía-abuela Pandora.
No merece la pena más
comentario, ni perder el tiempo con este panfleto absurdo
que sólo servirá para acoger el polvo y las telarañas
de algún rincón olvidado de nuestra casa.
Katherine Neville es una escritora
estadounidense, conocida principalmente por su novela El
Ocho, que fue un éxito de ventas mundial. Nació en
Missouri en 1945 y durante años trabajó como
vicepresidenta para el Banco de América, y luego trabajó
como asesora técnica de instalaciones informáticas tanto
para gobiernos como empresas privadas como IBM y
Deutsche Bundesbank. Trabajó además en el ámbito de los
transportes y en el de energía, además de ser fotógrafa
comercial, modelo y pintora. A partir de los setenta se
convirtió en una de las novelistas más leídas del mundo
merced a su novela El Ocho. Riesgo Calculado, su primera
novela experimentó también un mayor éxito a raíz de las
publicaciones anteriores. En diciembre de 2008 publicó
la continuación de El Ocho, titulada El Fuego.
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